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El llamamiento del ex futbolista Eric Cantona a retirar el próximo martes el dinero de los bancos sigue suscitando simpatía entre los internautas franceses, pero el alcance de este movimiento virtual parece insuficiente para sacudir el sistema bancario.
En la página de la red social Facebook, casi 34.000 internautas franceses estaban inscritos este sábado para participar en el movimiento "¡Révolución! El 7 de diciembre vamos todos a retirar nuestro dinero de los bancos". Y aproximadamente otros 26.000 contemplan "quizá" unirse al grupo.
En un video colgado en internet, el antiguo jugador del Manchester United afirmó que "si 20 millones de personas retiran su dinero, el sistema se hunde". "La revolución se hace en los bancos (...). En vez de salir a la calle a hacer kilómetros (para manifestarse), vas al banco de tu pueblo y retiras tu dinero", proponía Cantona, que ahora se dedica al cine y al teatro.
La iniciativa ha hecho reaccionar al gobierno francés, El ministro de Presupuesto François Baroin declaró: "Es grotesco e irresponsable. Cantona como asesor financiero, no es serio (...). ¡Cada uno con su oficio y las vacas estarán bien guardadas!".
"60.000 personas que retiren su dinero, no hace caer el sistema", matiza un banquero francés que pidió el anonimato. "Entre la simpatía que expresas en internet y el ir a la sucursal hay un abismo", añade.
"Serán los pequeños ahorradores quienes lo harán simbólicamente pero habrá pocos", predice el economista Bernard Maris.
Como señala la página web Bankrun2010.com, el objetivo de los promotores de la iniciativa es generar pánico bancario ("bank run"). Asociado a menudo a la crisis de 1929, este fenómeno no se ha repetido más que en contadas ocasiones.
En cada una de ellas, miles de ahorradores forman colas en las sucursales movidos por el miedo a no poder recuperar su dinero porque su banco o todo el sistema se encuentra al borde de la implosión. Fue el caso de Rusia en 1998, de Argentina en 2001 o, durante la crisis financiera de 2008, del banco británico Northern Rock o de IndyMac en Estados Unidos.
En cambio el 7 de diciembre, si mucha gente retira dinero será para castigar al sistema, recalca Maris, algo nunca visto. Si uno se fía de los precedentes, haría falta sacar cientos de millones de euros en unas horas para crear tensión en los bancos.
Y cuesta imaginar esta posibilidad ya que los bancos piden un plazo de varios días para retirar sumas de varios miles de euros.
Además parece improbable que se formen largas colas en un país con unas 40.000 sucursales y más de 53.000 cajeros automáticos.
"En la etapa actual, la acción ciudadana tiene muy pocas posibilidades de desatar un movimiento de retirada generalizado, susceptible de amenazar a los bancos", considera la asociación altermundialista Attac.
Sin embargo un buen conocedor del pánico bancario asegura, bajo anonimato, que se lo toma "muy en serio" porque el movimiento ha tenido eco en otros países. "Los británicos -dice- apoyan fuertemente el llamamiento del 7 y visto el clima social y la protesta estudiantil, puede convertirse en algo muy explosivo".