Putin ordenó bloquear propaganda radical en redes sociales

El presidente ruso indicó que se debe buscar eliminar los intentos de los extremistas de aprovechar las ventajas de internet.

El presidente ruso Vladimir Putin. Afp
El presidente ruso Vladimir Putin. Afp

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ordenó al Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB) bloquear los intentos de los radicales de utilizar internet y las redes sociales para difundir su propaganda.

"El vínculo entre las organizaciones extremistas y terroristas es evidente. Para neutralizar diversas estructuras extremistas hay que actuar con la mayor decisión", dijo el jefe del Kremlin, citado por la agencia Interfax, en una reunión con la plana mayor del FSB.

Subrayó que hay que "bloquear los intentos de los extremistas de emplear para su propaganda las posibilidades que ofrecen las tecnologías de la información, los recursos de internet y las redes sociales".

Al mismo tiempo, Putin, exagente del KGB, insistió en que la lucha contra el extremismo exige de los servicios de seguridad operaciones no sólo minuciosamente planeadas, sino también impecables desde el punto de vista de legalidad.

El presidente ruso recalcó que la libertad de expresión es un valor "inmutable e intocable", pero advirtió de que "nadie tiene derecho a sembrar el odio, a desestabilizar la sociedad y, con lo mismo, a poner bajo amenaza la vida, el bienestar de millones" de rusos.

Putin calificó de "inadmisible" cualquier tipo de presión o intromisión en los asuntos internos de Rusia y sus aliados.
Asimismo pidió al FSB trabajar conjuntamente con los servicios de seguridad de Kazajistán y Bielorrusia en la defensa del derecho de los Estados postsoviéticos a la integración.

Además, el jefe del Estado exigió al FSB reforzar las medidas de seguridad antiterrorista de cara a los importantes eventos internacionales que se celebrarán en Rusia este año y el próximo como las reuniones del G20 y el G8, y los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi.

Putin tuvo palabras de elogio para el servicio de contraespionaje ruso, que -dijo- el año pasado frustró las actividades de 34 miembros de servicios secretos extranjeros y de 181 agentes, de los cuales 12 fueron capturados in fraganti.