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Tecnología 10 Jul 2013 - 3:43 pm

En diez años los carros se conducirán solos

La forma como sea resuelto el problema de la movilidad tendrá un impacto directo en la manera como se planean y se erigen las ciudades.

Por: Santiago La Rotta
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Se estima que en 2050 la población mundial estará bordeando los 9.000 millones de habitantes; apenas el año pasado el hombre superó el umbral de los 7.000 millones. Matemática básica: en menos de 50 años habrá 2.000 millones más de seres humanos. Entre las muchas preguntas que surgen al ver esta cifra, una de estas puede ser si todas esas nuevas personas tendrán carro.

Suena ligeramente infantil formular esta pregunta cuando hay cuestiones que se perfilan más importantes e incluso más apocalípticas: ¿cómo nos vamos a alimentar?, ¿en dónde vamos a vivir?, ¿cómo vamos a vivir?, ¿de dónde saldrá el agua para saciar nuestra sed?

Lo paradójico del asunto es que el uso del vehículo tiene mucho que ver con todas estas cuestiones: hasta cierto punto, la forma como sea resuelto el problema de la movilidad tendrá un impacto directo en la manera como se planean y se erigen las ciudades; esta variable, a su vez, resolverá en buena parte la viabilidad de una especie que hace varios millones de habitantes comenzó a comportarse como una plaga.

Además del número, el asunto relacionado con la cantidad, es importante contemplar qué tipo de vehículos moldearán el desarrollo de las ciudades a medida que la población mundial crece.

No es un asunto menor si se tiene en cuenta que la industria automotriz se encuentra inmersa en una serie de cambios que, a la larga, podrían redefinir por completo qué es un automóvil y qué significa manejarlo. Esta pequeña revolución, más discreta que pequeña, a decir verdad, gira alrededor de la inclusión del computador en el carro o, incluso, de la construcción del vehículo sobre la base del computador.

Algunos modelos actuales de automóviles corren más líneas de código que un avión comercial y hay voces al interior de la industria que consideran que la verdadera ventaja competitiva de un fabricante hoy en día es la integración de más software para modificar la experiencia de manejo; el carro, en últimas, son las llantas y el chasis para transportar el computador y los pasajeros.

Modificar la experiencia de manejo puede ser una especie de eufemismo. A juzgar por los experimentos de empresas como Google (paradójicamente una compañía dedicada al análisis de datos y el diseño de software), la experiencia de manejo será un asunto que será problema del carro, no del conductor/pasajero. Con casi medio millón de kilómetros recorridos, la flota de vehículos autónomos de Google parece estar pavimentando el camino hacia la completa automatización del automóvil.

¿Qué significa esto para el desarrollo urbano? Un estudio reciente de la Universidad de Harvard asegura que, en promedio, una ciudad moderna tiende a destinar un tercio de su área para la construcción de parqueaderos. Cifras de la autoridad de tránsito en Estados Unidos, compiladas por Nick Bilton en el diario The New York Times, calculan que un conductor puede gastar hasta 30% del tiempo de conducción buscando un lugar para estacionar.

Por un lado, tener vehículos automatizados puede extinguir, o al menos reducir drásticamente, la necesidad de un parqueadero. Si el carro se maneja solo resultaría mejor enviarlo de nuevo a la casa para que regrese al final del día.

La liberación del suelo podría ayudar a compactar y densificar las ciudades, una necesidad de primera mano a medida que la población crece. Se estima que el 70% de los latinoamericanos viven en áreas urbanas y que en apenas 200 años el mundo pasó de tener una sola ciudad con más de cinco millones de habitantes a 54, la mayoría de estas en Asia.

Más, en este caso, puede ser mejor. La ciudad, en su versión más densamente poblada, podría ser parte de la respuesta ante la falta de recursos (como energía y alimento) que se experimenta en algunas partes del mundo y que sólo se agravará cuando existan más personas tratando de satisfacer las mismas necesidades. Se estima que la densidad poblacional ofrecida por las áreas urbanas permite que la mitad de la humanidad viva en apenas el 4% del suelo arable.

Por otro lado, la introducción de vehículos autónomos paradójicamente podría impulsar la expansión de los centros urbanos: una ampliación que consume más tierra y recursos, pero concede más tierra para cada persona. Si la experiencia de manejo deja de ser la tortura que es hoy, dice una parte del argumento, es probable que la gente deje de vivir en áreas densamente pobladas y comience a alejarse de las ciudades en busca de más espacio.

El escenario en este caso resulta aterrador, por decir lo menos. De acuerdo con estadísticas de las Naciones Unidas, buena parte de los 2.000 millones de nuevas personas que existirán en 2050 será absorbido por las ciudades de los países en desarrollo, lugares como Colombia, por ejemplo.

La forma en la que se enfrenten cosas como la planeación urbana y los cambios en la movilidad inducidos por la tecnología podrían ser determinantes no sólo para la construcción de las ciudades como tal, la experiencia local de vida, sino para la posible sostenibilidad de toda la especie.

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