Historia de un portátil

Producida en sus comienzos por IBM, y ahora por Lenovo, esta serie de computadores personales ha dejado desde 1992 una huella en el segmento de equipos corporativos.

Imagen promocional de Lenovo en donde se muestra la evolución de la línea ThinkPad. / Cortesía
Imagen promocional de Lenovo en donde se muestra la evolución de la línea ThinkPad. / Cortesía

Hace 20 años, una pequeña caja de almuerzo sacudió al mercado de la tecnología. Su nombre fue el ThinkPad; el modelo, el 700c; y la pantalla, de transistor de película delgada. Se trató de un computador portátil negro, inspirado en las cajas de almuerzo japonesas (shokado bento) de forma cuadrada, con compartimentos para todo tipo de comida. Esa fue la apuesta con la que IBM, quien por entonces lideraba una guerra a cuartel con Apple en el segmento de los computadores personales, buscó crear una auténtica revolución.

Su bautizo se dio en noviembre de 1992 en Las Vegas, en el marco de la feria tecnológica Comdex, donde el fabricante presentó tres modelos diferentes de la misma línea; sin embargo, fue el 700c sobresalió, a juicio de los jurados, como el más valioso por “su combinación de velocidad, belleza, practicidad y sí, gracia”. El ganador tenía un precio de US$4.350, un disco duro removible, una ranura frontal para disquetes y un poder de procesamiento avanzado para su tiempo.

“Tenía tanta elegancia que las divisiones de sistemas dejaron de estar al mando de las órdenes de compra de portátiles. Ahora, los presidentes de las compañías decían: ‘Quiero uno de esos’. Fue un modelo que le permitió a IBM expandir su negocio donde más quería: en el segmento corporativo”, le dijo Peter Golden por entonces presidente de la multinacional en Asia, a la publicación especializada Electric Business Magazine’s.

Ese gran impacto le permitió tanto a IBM como a la línea ThinkPad protagonizar otras revoluciones al interior de la industria: su sucesor, el 750c, voló al espacio exterior a bordo del transbordador Endeavour con el objetivo de reparar el telescopio espacial Hubble en 1993; un año después, el 755CD fue el primer computador portátil en venir equipado con una unidad de lectura para discos compactos; para 1997, el 770 le permitió a sus usuarios acceder por primera vez al contenido de un DVD en cualquier lugar.

Pero a pesar de estos avances, la estrella fulgurante comenzó a perder brillo. La aparición de compañías como Dell y Hewlett-Packard con una fuerza de ventas muchísimo más amplia fue haciendo que IBM perdiera terreno, y para 2004, según cifras de la consultora Gartner, la compañía ocupaba el tercer lugar de ventas mundiales de equipos con una participación de mercado de 5,2%. De hecho, en años previos le vendió su fábrica de computadores personales en Carolina del Norte a Sanmina-SCI y su unidad de discos duros a la japonesa Hitachi como parte de una estrategia para centrarse en la programación, soporte técnico y los negocios derivados de internet.

Y el gran punto de quiebre se produjo en 2005, cuando selló la venta de su unidad de computadores a la china Lenovo en un proceso que fue sometido al escrutinio del Congreso estadounidense que criticó la venta de los activos nacionales a empresas del gigante asiático (en este caso, se habló de una transacción cercana a los US$1.750 millones).

Desde entonces, esta línea se ha convertido en la punta de lanza de la multinacional china en su objetivo de sacudir el mercado mundial de los computadores personales. Con innovaciones como el funcionamiento a menor temperatura o herramientas que permiten encontrar el origen de un error determinado, Lenovo facturó en 2010 la unidad número 50 millones de la serie ThinkPad. De hecho, acogió en 2011 la ThinkPad Tablet, su tableta con el sistema operativo Android para el sector corporativo.

Este año ha jugado un papel clave en el posicionamiento mundial de Lenovo, que la ubicó, según Gartner, en el segundo lugar mundial de ventas con una facturación de 12,8 millones de unidades y una participación de mercado de 14,7%. “Thinkpad se ha convertido en un ícono de la industria, con fanáticos leales que se apasionan por cada generación de sus productos”, señaló Moisés Avelar, director de Mercadeo para América Latina de la firma china.