¿Se dejaría implantar un chip para reemplazar su carné de la empresa? Estos empleados lo hicieron

Una empresa belga comenzó un proyecto piloto con ocho de sus trabajadores, que accedieron al implante de forma voluntaria. La tecnología podría tener riesgos de privacidad y salud.

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La sociedad belga de marketing digital Newfusion ha implantado a varios de sus empleados un "chip" bajo la piel que funciona como una "llave" de identificación para abrir puertas o acceder al computador, informó hoy el diario local "Le Soir".

Por el momento, ocho trabajadores de esa firma de la localidad flamenca de Malinas, en el norte de Bélgica, han recibido de manera voluntaria el microprocesador, que tiene el tamaño de un grano de arroz. (Lea "Implantan los primeros chips bajo la piel")

El objetivo es que esa tecnología subcutánea, que se coloca entre el índice y el pulgar, reemplace a las habituales tarjetas de identificación.

"Nadie está obligado. Se trata de un proyecto lúdico. La idea proviene de un empleado que a menudo olvidaba su tarjeta", explicó el director de la empresa, Vincent Nys, quien consideró que en términos de invasión de la privacidad "un iPhone es 10 veces (más peligroso) que un chip".

Los trabajadores que no quieran someterse al implante, al que los hombres son más receptivos que las mujeres en el caso de Newfusion, pueden utilizar un anillo que cumpla la misma función.

"La tecnología hace más fácil nuestra vida cotidiana. No hay que tenerle miedo, basta con probarlo", agregó Nys, quien explicó que "el chip dispone de una memoria que permite insertar tarjetas de visita", lo que que permite volcar los datos de contacto a un teléfono inteligente de manera inmediata.

Se trata de un avance tecnológico que experimentó en 1998 el científico británico Kevin Warwick, cuyo prototipo se puede contemplar en el Museo de Ciencia de Londres.

Nunca antes se había ensayado en Bélgica un "chip" de este tipo, que se utiliza desde hace años en Estados Unidos, especialmente entre el personal hospitalario. No obstante, hay estados, como Wisconsin o California, que prohíben su empleo.

El desarrollo de este tipo de implantes ha generado recelos, por las dudas que suscita en términos de privacidad, así como por los posibles riesgos para la salud que pudieran entrañar.

"Si clamas ser tecnológicamente innovador, ¿por qué no empezar con uno mismo?", reflexionó Nys.

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