Un mapa digital del corazón del Amazonas

Amazon Conservation Team elaboró un recorrido virtual que documenta el legado y la travesía del biólogo Richard Evans Schultes por Colombia.

Las expediciones de Schultes comenzaron en 1941 y se extendieron hasta comienzos de los 50.Cortesía ACT

En septiembre de 1941, Richard Evans Schultes llegó por primera vez a Bogotá. Ese mismo año había terminado sus estudios doctorales en Harvard, tras una larga investigación etnobotánica sobre el oliliqui, una semilla que según las crónicas españolas era usada por los aztecas para la adivinación, y el teonanácalt, una preparación con hongos alucinógenos que, al parecer, se servía en la ceremonia de coronación de los emperadores aztecas y que durante años se dio por perdida o llegó a confundirse con el peyote.

Una mañana, mientras Schultes preparaba en Oaxaca los ejemplares de plantas que llevaría de vuelta a Estados Unidos, un hombre mazateco le llevó un puñado de “niños santos”, los hongos frescos que compondrían la primera colección de ejemplares botánicos que sacarían al teonanácatl del olvido y que, años más tarde, tras el análisis realizado por Albert Hoffman llevarían a la sintetización del LSD y al comienzo de la era psicodélica.

Schultes llegó a Colombia con 26 años y gracias a una beca de investigación que lo llevó a la cuenca del río Amazonas con la intención inicial de identificar las plantas con las que los nativos preparaban venenos empleados tanto en la pesca como en la caza. En ese momento el curare, que era como se llamaba genéricamente a este tipo de preparaciones, era considerado particularmente prometedor en el mundo farmacéutico para la elaboración de anestésicos.

A pesar de esto, a finales del 41, tras el ataque de los japoneses a Pearl Harbour, el viaje de Schultes se tuvo que desviar de esa primera intención para volverse una misión científica del gobierno estadounidense en busca de alternativas para la producción de caucho, un recurso primordial para ganar la guerra que acababa de declarar contra Japón, Alemania e Italia.

Las expediciones de Schultes por el territorio colombiano lo llevaron a navegar por cientos de kilómetros en los ríos Putumayo, Apaporis y Mirití-Paraná, a recolectar más de 24 mil ejemplares botánicos, entre los cuales 300 eran desconocidos por la ciencia occidental, y a tener un conocimiento privilegiado de la vida de las comunidades indígenas y el uso ritual que hacían de algunos tipos de plantas.

Por la importancia de su obra, y gracias a que gran parte de la colección etnobotánica recolectada por Schuletes fue digitalizada por el Instituto Smithsoniano y estaba disponible en línea, Mark Plotkin, presidente de la fundación Amazon Conservation Team y uno de los muchos discípulos que Schultes tuvo en la Universidad de Harvard, decidió liderar la creación de un mapa interactivo para seguir los viajes de su maestro por las selvas colombianas, narrando los detalles de la expedición y mostrando las especies que Schultes encontró en cada punto de su trayecto.

Para Daniel Aristizábal, quien desde la sección colombiana del Amazon Consrevation Team apoyó la creación del mapa, este tipo de herramientas digitales es “un recurso valioso para la comunidad académica, pues ofrece un método novedoso para presentar la investigación científica. Pocas veces un texto está acompañado de un mapa que cambia de manera simultánea con el relato, haciendo que el lector se sienta más inmerso en el viaje que se narra. Asimismo, para quienes deseen información más específica o especializada, la plataforma ofrece hipervínculos que conducen a literatura académica y a las muestras originales recolectadas por Schultes que se encuentran en los diferentes herbarios de Estados Unidos y Colombia”.

Para hacer el mapa, el Amazon Conservation Team (ACT) trabajó con ESRI Colombia, una compañía especializada en software que desarrolla aplicaciones para la captura, análisis, tratamiento y presentación de información geográfica.

En otras ocasiones, ACT ha utilizado este tipo de herramientas virtuales para hacer un mapa que narra la lucha de la comunidad indígena Kichwa de Sarayaku , en Ecuador, por proteger sus tierras ancestrales frente a la extracción de petrolero, así como también realizó “Amazon Gold Rush: Gold Mining in Suriname” (“La fiebre del oro amazónico: la minería del oro en Surinam”), un mapa que examina la expansión y el impacto de la minería en Surinam a través de la cartografía y narrativas digitales, similares a las utilizadas en el mapa interactivo de Schultes.

Por el momento, el mapa que narra la expedición de Schultes cuenta con tres capítulos que se irán actualizando cada año y que llegarán a incluir expediciones distintas a las realizadas por el etnobotánico estadounidense. La relevancia de Schultes como padre de su disciplina y su trabajo por enseñar a reconocer como pares otros modos de conocimiento y medios de vida fueron los motivos por los cuales el proyecto se inauguró siguiendo sus pasos.

Como José Celestino Mutis y Alexander von Humboldt, Schultes forma parte de un nutrido grupo de extranjeros que a lo largo de la historia se han visto interesados por nuestras riquezas naturales. Para Aristizábal, “no es coincidencia que los primeros exploradores que visitaron Colombia hayan provenido de los países colonizadores, que patrocinaban sus expediciones porque la lógica de describir para apropiar es intrínseca al colonialismo”.

“Lo importante ahora es aprovechar el conocimiento que estos exploradores dejaron para otros fines, como la reivindicación del derecho de los pueblos indígenas de manejar y proteger estos recursos y territorios. Con el mapa y siguiendo las enseñanzas de Schultes estamos trabajando precisamente en eso, en la concientización y la protección de las riquezas naturales y culturales de los bosques tropicales y las culturas que los habitan. El común de los colombianos reconoce la importancia de sus bosques, pero no sabe muy bien por qué es tan importante cuidarlos”.