Por: Andrés Hoyos

Un movimiento cívico contra la segunda reelección

EL VIERNES PASADO ASISTÍ A UNA reunión convocada por el profesor Luis Eduardo Hoyos, del Departamento de Filosofía de la Universidad Nacional, en la que una treintena de intelectuales académicos y no académicos conversamos con dirigentes políticos de centro.

Asistieron Antanas Mockus, Lucho Garzón, Gustavo Petro y Rafael Pardo. Sergio Fajardo envió a dos representantes, pero él mismo no se hizo presente. Sus representantes, sin embargo, expresaron el interés del ex  alcalde de Medellín en lo que se discutía allí. La que sigue es mi conclusión personal.

Yo entiendo que el proyecto reeleccionista tiene como principal promotor al ala dura de Palacio, más militante en ello incluso que Uribe. Le dicen, quizá sin usar estas mismas palabras: metimos las manos en el fuego por usted y ahora no nos puede dejar colgados de la brocha. Tienen miedo y el miedo conduce a la imprudencia, según estamos viendo. No se van a echar para atrás a las buenas.

Al considerar las alternativas, tuvo acogida una idea sugerida por un editorial de El Nuevo Siglo y mencionada durante la reunión por Rafael Pardo. Propone esta idea que el mejor camino para oponerse a la segunda reelección de Uribe es convocar a un movimiento cívico que la combata bajo las siguientes premisas:

•  El movimiento es para defender la Constitución contra la desnaturalización que ésta sufriría a causa del referendo reeleccionista y/o de cualquier proyecto que conduzca a segundas reelecciones presidenciales, para no hablar de reelecciones indefinidas.

• El movimiento apoya la lucha contra las Farc y los avances en seguridad obtenidos por el Estado en los pasados seis años y pide que a la hora de mantenerlos se haga énfasis en la legitimidad de los métodos utilizados.

• No está ni a favor ni en contra de ninguna candidatura presidencial. Sólo se opone a la segunda reelección de Uribe, así como a la de cualquier otro presidente en el futuro.

• Busca la adhesión de quienes estén de acuerdo con sus postulados, pero a sus directivos les exige que renuncien en forma expresa a ser candidatos presidenciales para 2010, con la aclaración de que podrán postularse a cualquier otro cargo de elección popular, por ejemplo, al Congreso.

• Pide promover la abstención electoral en el referendo reeleccionista, pero no es partidario de la abstención en general.

Es preciso recalcar que el movimiento cívico propuesto, bajo el nombre que quieran darle sus organizadores, no tendría un espíritu antipolítico y no podría ver con malos ojos las campañas en curso. Tampoco pretendería ser el único movimiento enemigo de la segunda reelección. Se abstendría sí de polemizar sobre primogenituras con los demás.

La justificación más importante del perfil que dejo descrito es incorporar al considerable contingente de uribistas que no están en favor de la segunda reelección y que serían cruciales a la hora de dar legitimidad al movimiento. Digamos, Gina Parody, Marta Lucía Ramírez o Rudolf Hommes.

No se discutieron los pasos a seguir, aunque sí se dijo que el movimiento tenía que ser dinámico, visible y estructurado, y que debía organizar eventos propios, con su propia publicidad y demás.

La lucha se plantea, pues, entre Uribe y la Constitución.

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