Vale la pena invertir en estos autos clásicos de los años 80

la mayoría de los fabricantes de automóviles contemporáneos abandonaron el mercado de los autos deportivos, pero el sueño de imperioso lujo personal de los años ochenta sobrevive.

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Hace treinta años, una persona con dinero podía entrar en una concesionaria de autos importados, desembolsar una cantidad el doble del ingreso promedio anual de una familia y salir manejando un deportivo cupé –un coche de dos puertas y cuatro plazas impulsado por un prodigioso y suave motor de combustión interna–. Estos lujosos autos mimaban a los pasajeros con asientos de cuero y alcanzaban velocidades de tres dígitos, en tanto recorrían curvas y hacían giros con facilidad.

Las compañías automotrices de Estados Unidos producían su propia versión del modelo deportivo, como el Cadillac Eldorado y el Lincoln Mark VII, así como “cupés personales de lujo”, el Buick Riviera y el Chrysler Córdoba. Vehículos importados algo más pequeños y menos caros, como el Serie 6 de BMW, el Lexus SC400 y el Acura Legend Coupe, también eran populares entre gerentes, promotores inmobiliarios y profesionales del derecho.

Pero si hablamos de la santa trinidad de los coches deportivos de los ochenta, hay que nombrar al Jaguar XJ-S, el Porsche 928 y el Mercedes 560. Estos vehículos se fabricaron como un emblema, la cima de las prestaciones y la tecnología. Estaban destinados a ejecutivos ricos, miembros de clubes de campo y gente de las juntas directivas, y transmitían alto y claro clase y elegancia deportiva.

Hoy, la mayoría de los fabricantes de automóviles contemporáneos abandonaron el mercado de los autos deportivos, pero el sueño de imperioso lujo personal de los años ochenta sobrevive. “Los compradores más jóvenes están entrando al mercado, de modo que vemos más personas que recuerdan a estos vehículos como algo a lo que aspiraban en su juventud y ahora tienen la capacidad de comprarlo”, dice Jonathan Klinger, gerente de comunicaciones de Hagerty, una compañía de seguros y valuación de vehículos antiguos. “Y hemos visto aumentos de precios tan pronunciados en autos como los Ferrari y los Porsche 911, que quedaron fuera del alcance de los clientes y empezaron a buscar otras opciones”.

Conforme aumenta el valor, tiene sentido rescatar alguno y disfrutar de él. “Si estacionas uno de estos junto a un vehículo moderno, tiene un notable aspecto retro”, dice Klinger. “Pero al mismo tiempo, no está limitado ni sufres inconvenientes cuando recorres la Interestatal. Puede desplazarse a velocidades de autopista. Los frenos son buenos. No es como manejar un Ford A con el temor de que el motor se pare. Tiene las ventajas de un auto moderno, pero ofrece la experiencia de uno antiguo.

El más lujoso

Como sucesor del legendario Jaguar E Type, el Jaguar XJ-S estaba destinado a fracasar cuando hizo su debut en 1976. Pero con un sedoso motor de 12 cilindros que puede alcanzar los 304 caballos dependiendo del año del modelo, y un exclusivo interior que integra madera, cuero, lana y cromo, se convirtió en un rotundo éxito. Producido durante 20 años, le dio a Jaguar acceso a su herencia eterna en un momento de tumultuosa era corporativa.

La opción deportiva

Se suponía que el Porsche 928 reemplazaría al venerable 911, pero no fue así. Los leales a Porsche no quisieron aceptar un auto grande, lujoso, de motor frontal, como reemplazo de su pequeño coche espartano de motor trasero. Pero eso no significa que usted también deba rechazarlo. Aunque el 911 todavía parece atascado en su diseño estilo escarabajo, el 928, fabricado entre 1978 y 1995 tiene un espíritu asombroso, ángulos y un perfil curvo que siempre hablará del futuro. Y su complejo motor V8 puede rugir realmente.

Lo mejor de ambos mundos

Mercedes viene produciendo elegantes cupés clase S desde mediados de los años 50. Pero los modelos más retro se han vuelto inaccesibles. Por fortuna, el tiempo pasa y los duros diseños angulares del Mercedes-Benz 560 SEC, producido entre 1985 y 1991, han empezado a parecer directamente de vanguardia. Pocos vehículos tienen la despótica belleza de estos cupés de 238 caballos, impulsados por motores V8, y mucho menos cuentan con su imponente ingeniería.