Chocó, el turismo después de la guerra

Bañado por el océano Pacífico y dueño de unos exóticos paisajes y playas, este departamento busca dejar atrás el estigma de ser la sexta región del país con más víctimas del conflicto. Con una inversión cercana a los $30 mil millones, se puso a la tarea de cautivar viajeros.

Sapzurro, una población de pescadores, dueña de una tranquila bahía que cautiva con su mar azul.iStock

Pensar en Chocó es, inevitablemente, recordar el conflicto armado. Este departamento es el sexto con mayor cantidad de víctimas de la guerra en el país. Sin embargo, por cuenta de la firma de la paz y la llegada del posconflicto, el Gobierno ha buscado recuperar estos territorios que parecían perdidos y destinó más de $29 mil millones para impulsar el turismo en la zona. 

Hace no más de diez años, este tipo de inversiones eran difíciles de imaginar. La violencia, causada por distintos grupos armados que se enfrentaron por el control de un territorio que es clave debido a su ubicación, y riqueza en recursos naturales, impedía ver el potencial turístico de Chocó.

Y aunque los problemas en el departamento (causados no solo por el conflicto, sino por la corrupción) persisten, Chocó, que ocupa un área de 46.530 kilómetros cuadrados, ha resultado ser un paraíso para quienes quieren alejarse del ruido y el afán de la ciudad.

Atravesado en su mayoría por el río Atrato, el más caudaloso y el tercero más largo del país con 750 kilómetros de longitud, estas tierras esconden parajes asombrosos. Aunque este río no es aprovechado para el transporte de carga (a pesar de que conecta a los océanos Atlántico y Pacífico), es el medio para movilizarse de un municipio a otro. Al navegarlo resulta fascinante ser testigo de las dinámicas de una vida ribereña, de las costumbres que se han acomodado al fluir de este caudaloso cuerpo de agua, que se observa imponente desde el malecón de Quibdó, la capital del departamento.

Además del Atrato, varios municipios del Chocó están rodeados por playas paradisiacas.  Es el caso de Bahía Solano, Nuquí y Acandí (reconocido por el corregimiento de Capurganá). Bahía Solano, por ejemplo, saltó a la fama gracias a un impactante espectáculo natural. Cada año, familias de ballenas jorobadas recorren más de 8.000 kilómetros para llegar hasta estas aguas y aparearse. 

Quienes se programan para presenciar este evento pueden disfrutar de los saltos de estos mamíferos de hasta 20 metros de largo y 40 toneladas de peso. Bahía Solano también goza de otros atractivos como el Parque Natural Utría, donde se puede apreciar parte de la fauna selvática de Chocó.

Desde aquí se llega navegando hasta otra perla del departamento, Nuquí. Este municipio ofrece a los turistas la posibilidad de practicar distintos deportes extremos como senderismo, torrentismo, surf, buceo y recorridos en canoas.

Pero los planes de aventura no sólo son en el agua. En esta región se encuentra el Parque Natural Nacional Los Katíos, un espacio en homenaje a los indígenas emberá katíos, que ocupa más de 70.000 hectáreas y en 1994 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. 

Sus visitantes pasean por distintos ecosistemas, como bosque húmedo tropical, ciénaga y manglares. A esta maravilla se suma cada año la celebración del Festival de San Pacho. Una fiesta que arranca el 3 de septiembre y finaliza el 5 de octubre, que data de 1648. Cuentan que empezó como un homenaje religioso a San Francisco de Asís, pero que con el paso del tiempo se ha convertido también en una forma de recordar las raíces africanas del departamento. En 2012, está colorida fiesta se convirtió en Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad.

Una celebración centenaria

Con más de tres siglos de historia, el Festival de San Pacho ofrece a las personas una serie de conmemoraciones de carácter religioso, en los doce barrios franciscanos de Quibdó. Éstas inician con una alborada en la primera noche, a la que le siguen desfiles, procesiones y misas. El último día de las fiestas, el 5 de octubre, se realiza el desfile de Arriada de Banderas. Las imágenes de San Francisco de Asís son adornadas con collares y objetos de oro.

Bocados típicos

Las delicias del Pacífico se pueden probar en Chocó. El caramelo, la mermelada de borojó, el postre de birimbí (con base de maíz), el dulce de papaya verde y el jugo de chontaduro, así como platos más tradicionales como la sopa de plátano frito, el arroz atollado, el bocachico en zumo de coco y el sancocho de mulata paseadora son delicias imperdibles de la región.