Más allá de sol y playa

Colombia por regiones

¿Qué rol cumplen los patrimonios culturales del país en los flujos turísticos? Fue el interrogante con el que una estudiante de la Universidad Nacional analizó determinantes de la demanda interna del turismo en Colombia.

El sistema normativo wayuu hace parte de la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación. / Gustavo Torrijos - El Espectador

Por años, el turismo de Colombia ha tenido como referente las playas de Cartagena y Santa Marta, los paisajes de Santander y la cultura del Eje Cafetero. Sin embargo, los 1’141.748 km² que comprenden su territorio esconden un sinfín de posibilidades de entretenimiento que sólo se han ido evidenciando con el tiempo. Entre ellas el turismo de naturaleza y patrimonio.

Para descubrirlo basta con tener un panorama que incluya las pequeñas regiones que componen el país y estar dispuesto a dejarse sorprender por la oferta de turismo cultural y natural que se encuentra, por ejemplo, en el sistema normativo wayuu, la música de marimba del Pacífico Sur, el vallenato y el corregimiento de San Basilio de Palenque –poblado fundado por cimarrones que en el Siglo XV huyeron para recuperar su libertad–, todos ellos incluidos en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación.

Por otro lado, la Ley 397 de 1997 indica que los bienes de la nación pueden ser materiales, muebles o inmuebles con utilidad artística, científica o simbólica. En el país existen 1.102 bienes de interés cultural, por lo que, según datos del índice de Competitividad en Viajes y Turismo del Foro Económico Mundial, en 2015 el país se ubicó en el puesto 24 de 141.

Así lo revela el estudio realizado por María Camila Alzate, estudiante de Maestría en Ciencias Económicas de la Facultad de Ciencias Humanas y Económicas de la Universidad Nacional. Ella analizó determinantes de la demanda interna del turismo en Colombia y buscó conocer el rol de los patrimonios culturales del país en los flujos turísticos.

Según el estudio, lo que sí llama la atención de los colombianos e influye en la llegada de turistas es la presencia de parques naturales y de patrimonios materiales de la humanidad, como el Parque Nacional Natural de los Katíos (ubicado en la frontera con Panamá) y el Santuario de Fauna y Flora de Malpelo (al oeste de Buenaventura, Valle del Cauca).

En ese sentido, Alzate afirma que “teniendo en cuenta la poca influencia del turismo cultural en las regiones, el estudio propone que este se integre con el turismo natural, aprovechando la biodiversidad del país”.

De acuerdo con datos del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, el país es líder en avistamiento de aves, pues ocupó la primera posición en la última competencia ornitológica, que en 2016 contó con la participación de 154 países.

La estudiante de maestría considera que unificando el turismo cultural y natural en las regiones sería posible obtener beneficios económicos, de modo que se generen ingresos y empleos. Además, propone que esta actividad no sea estacionaria.

En Colombia, el sector turístico tiene una baja participación en el Producto Interno Bruto (PIB). Por ejemplo, en el 2013 fue de 1,3 %, según datos del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. En 2012 y 2013 los departamentos con mayor PIB per cápita fueron Casanare, Meta, Santander, Cundinamarca y Arauca.

Una tarea desde el Gobierno

Actualmente unos 100 territorios colombianos aparecen en el radar turístico como potentes atractivos bajo un denominador común: naturaleza y paz.

Se trata de una estrategia que formuló el Gobierno Nacional y que incluye 26 departamentos. La movida ya comenzó con 26 municipios en cuatro zonas que abarcan Camino Teyuna en Santa Marta, Urabá-Darién en Antioquia y Chocó, Mocoa y Valle de Sibundoy en Putumayo y la Sierra de La Macarena en el Meta.

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