Quince días en el Himalaya

Medio mes de caminatas son necesarios para recorrer una de las rutas de trekking más famosas y altas del mundo. La recompensa: compartir con culturas que viven aisladas, deleitarse observando montañas de más de ocho mil metros de altura y ponerse en forma mientras se enfrentan trayectos y climas extremos.

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Misticismo y escenarios naturales inigualables, eso es lo que ofrece la región del Macizo de Annapurna, en Nepal. Un lugar ideal para quienes buscan un viaje diferente, lleno de aventura y cultura, donde las largas caminatas a través de montañas nevadas, lagos congelados y pueblos casi que olvidados son la ley.

Para iniciar la travesía hay que aprender a llegar hasta este montañoso país ubicado en la cordillera Himalaya. Desde Colombia, la única forma es por aire. Google Flights sugiere volar a Fráncfort, Alemania, de allí a Abu Dabi para finalmente aterrizar en la capital, Katmandú. Un recorrido de dos días. 

Hay que saber que Nepal solicita visa de ingreso, que se puede comprar durante el proceso de inmigración y que todo lo que hay que llevar es el pasaporte vigente, una foto y llenar un formulario entregado por las autoridades. El documento puede tener vigencia de 15, 30 y 90 días con costos entre US$25 y US$100. 

No es el único documento necesario para la travesía. Una vez en Katmandú hay que pasar por la Oficina de Información de Turismo para conseguir un permiso de entrada a la reserva de Annapurna y una tarjeta TIMS (Trekkers Information Management System), vitales para poder ingresar a la montaña. Cada una tiene un costo de 2.000 rupias.

Estando en la capital no olvide pasearse a bordo de un Rickshaw, las tradicionales carretas o bicicletas haladas por los locales, y visitar Durbar Square, hogar del antiguo palacio real, así como de varios templos y plazas caracterizados por su rica arquitectura de torres piramidales y paredes talladas con imágenes de deidades, que les ha dado el estatus de Patrimonio de la Humanidad.

El barrio Thammel, lleno de coloridas artesanías y el templo de Boudhanath Pashupatinath, considerado la estupa más grande, antigua y sagrada de Nepal, también son paradas obligadas.

Para comenzar el circuito de trekking hay que trasladarse hasta Pokhara, una ciudad a cinco horas de Katmandú y contratar un guía o un porter (local que carga la maleta más pesada mientras lidera el camino) para evitar inconvenientes durante el recorrido, que dura quince días. Lo mejor es hacerlo entre los meses de marzo y mayo, cuando el clima es agradable y hay pocos turistas.

Desde Pokhara (820 msnm) se parte en auto hasta Syange, un pequeño poblado rivereño a 1.100 msnm en el que todavía no se ve la nieve. Acá comienza la caminata que en apenas cinco horas llegará a Tal (1.700 msnm), un valle flanqueado de montañas verdes por ambos lados. Para el segundo día, el recorrido de seis horas y media asciende hasta Chame a 2.670 msnm, no sin antes pasar por los pueblos de Dharapani, Bagarchhap y Timang. 

El viaje se torna todavía más interesante al tercer día, cuando se llega a Gyaru (3.670 msnm), donde las panorámicas comienzan a ser más atractivas y por fin se divisa una de las 30 montañas que le dan nombre a la región: el Annapurna II, con sus 7.937 metros de altura. Acá ya comienza a sentirse el frío.

No se olvide de compartir con los locales, ya están acostumbrados a la afluencia de extranjeros por sus tierras y ofrecen excelentes consejos para sobrevivir a la caminata que está por venir. 

Para el cuarto día solo se presupuestan cuatro horas y media a pie, hasta bajar a la población de Manang a 3.540 msnm. La siguiente excursión al Lago de Hielo, a 4.600 msnm, es un ejercicio de aclimatación antes de subir hasta Thorong High Camp, a 4.925 msnm. Este recorrido se puede hacer en uno o dos días dependiendo del estado físico y pasa entre caminos estrechos por cuatro poblaciones antes de llegar al campamento, que sirve de antesala para la etapa más exigente. 

A esta altura, el paisaje se compone exclusivamente de nieve y yaks, los animales más comunes por estos parajes. Del campamento hay que subir hasta el paso de Thorong La a 5.416 msnm y disfrutar la vista que ofrece de todo el macizo de Annapurna para luego comenzar el descenso por los Himalaya hasta el poblado de Muktinath (3.760 msnm). Todo el recorrido dura ocho horas y media a lo largo de pendientes peligrosas y caminos de hielo.

De acá en adelante el camino se hace más amigable, con la primera jornada en bajada deteniéndose en Jomsom (2.720 msnm), donde el paisaje nevado pasa a ser una postal de fondo y los caminos se hacen cada vez más rocosos. Las paradas de los últimos días se hacen en Kalopani (2.530 msnm), Tatopani (1.190 msnm), donde hay aguas termales para relajarse; y Ghorepani, que obliga a ascender nuevamente hasta los 2.858 msnm, dejando atrás las praderas y cultivos que ya comenzaban a verse.  

En el día quince se asciende hasta Poon Hill (3.193 msnm), para observar en la distancia los 8.091 metros de imponencia del Annapurna I al amanecer, justo antes de bajar hasta Nayapul (1070 msnm). Un recorrido de una hora en taxi regresa a los exhaustos viajeros a Pokhara. Si quiere hacer este trayecto de una forma diferente, vale la pena buscar guías que además estén certificados en yoga, no solo los ejercicios de respiración y estiramiento harán más fáciles las jornadas, sino que la cercanía al lugar de nacimiento de Buda le dará un toque único al viaje.

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