Recife, una ciudad de detalles

La capital más antigua de Brasil no es lo que parece. Más allá de sus atractivas playas, la ciudad les ofrece a los visitantes un turismo basado en la historia. Esta es la primera de una serie de entregas que lo antojarán de visitar la bien llamada Venecia brasileña.

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La ropa de tierra caliente estaba previamente doblada en la maleta; el pronóstico del clima auguraba días de mucho sol en Recife, capital del estado de Pernambuco en Brasil. La mente también estaba lista: voy a una de las ciudades más emocionantes del nordeste brasileño. Mucha playa, brisa y mar. Sin embargo, no fue mucho lo que atiné y desde ese momento supe que Recife es de esos destinos de los que Google dice mucho, pero que es necesario visitar para contarlo en primera persona.

Independientemente de la época del año, esta es una ciudad de sol, pero por estos meses el astro está acompañado de una brisa fría y de fuertes lluvias que fácilmente pueden cambiar los planes al aire libre.

Tampoco es un destino sólo y exclusivo de playa. En los detalles, Recife es gastronomía, paisajes y mucha cultura. La ciudad posee costumbres, tradiciones y valores arquitectónicos únicos en el mundo. Haber sido fundada en 1537, no sólo la constituye en la capital más antigua de Brasil, sino en el antojo de los turistas que llegan con sed de historia.

La primera recomendación es recorrer este patrimonio histórico caminando. Sólo así los recuerdos quedarán impregnados en los sentidos y no sólo en la mente. Un buen inicio es transitar su calle más tradicional: la rua do Bom Jesus. Allí las construcciones antiguas se mezclan con edificios nuevos, museos, y esculturas.

Dos de los imperdibles en este punto son la sinagoga Kahal Zur Israel, la más antigua de América, que data del siglo XVII y fue fundada por judíos expulsados de Portugal, y la Casa dos Bonecos Gigantes, un museo que recrea en forma excepcional las figuras de músicos, políticos y deportistas famosos en el mundo, las cuales salen a las calles durante los desfiles del carnaval de Recife que se celebra en octubre y febrero.

A continuación les mostramos otras opciones para visitar en las calles de Recife. Esta es la primera de una serie de entregas que lo antojarán de visitar la bien llamada Venecia brasileña, debido a la red de canales y puentes que surcan su casco antiguo

Paço do Frevo

El frevo, baile típico de Recife, la representa tanto que hasta se creó un centro cultural que cuenta su historia desde el origen. Esta manifestación, que fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por Unesco en 2012, es sagrada para los lugareños.
El Paço do Frevo tiene escuelas de música y baile, una radio “online”, un espacio de información audiovisual y zonas en las que, si se coincide con el horario, es posible ver espectáculos de baile.

Instituto Francisco Brennand

Se trata de un complejo monumental, museo y taller, con las más diversas obras del artista brasileño que le da nombre. Los visitantes pueden maravillarse con esculturas y obras inspiradas en la mitología, muchas de ellas con fuerte connotación sexual. Son 15 km2 de área construida, distribuida en espacios como la Accademia (galería), el Anfiteatro, el salón de Esculturas, el Estadio (espacio destinado a la realización de eventos), auditorio, capilla, tienda y café.

Museo Cais do Sertão

Fue creado en 2014 y se constituye en el museo más reciente de la ciudad. Su nombre se debe a que en él confluyen la música, la poesía y el arte de Sertão, una región próxima a Recife y de gran influencia cultural.
El ingreso tiene un costo de 10 reales y les permite a los visitantes interactuar en distintos espacios, como la sala del Imbalanza, el Sertão, la casa del Transtempo, la Sala de Poesía y el túnel del Capeta.
En 2015, el lugar fue elegido como uno de los principales veinte museos de América del Sur.

* Invitación de Copa Airlines.

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