Tardes en el Danubio

Contemplar la puesta de sol a orillas de este magnífico río que se tiñe de color naranja es una experiencia conmovedora. Al igual que pasear por las encantadoras calles de esta ciudad que transpira historia.

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Divididas por un mágico río, dos ciudades al este del viejo continente se extendían a lo largo de empinadas colinas del oeste y por las planicies del este: Buda y Pest. Un puente, fundado en 1873, las unió y con el tiempo terminaron fundiéndose en una sola: la fascinante y maravillosa Budapest.

La capital húngara es una de las ciudades más pintorescas y románicas de Europa. Sembrada en el corazón del río Danubio, el cielo y el horizonte están siempre teñidos de un intenso arrebol que crea un ambiente enmarcado en un insuperable escenario.

En la reina del río Danubio, como se le conoce, la puesta de sol hace que el agua abandone su color habitual y como en un cuento de hadas el resplandor del atardecer lo tiña de dorado. Así que un paseo en barco justo antes del anochecer termina siendo un plan de ensueño, una mágica y romántica escena. El bastión de los pescadores, ubicado en las colinas occidentales, ofrece una etérea vista panorámica sobre el agua y las antiguas edificaciones de la ciudad.

Una parada en el Mercado Central brinda la oportunidad de experimentar de cerca lo más típico de la comida húngara; deliciosos platos preparados como el goulash, un guiso a base de carne, cebolla y paprika; frescos vegetales, frutas autóctonas como la cereza ácida y exquisitos condimentos.   

La Ópera Nacional de Hungría es un escenario ideal para el entretenimiento y permite descubrir la cultura artística del país. Este recinto, que conmemora a los ídolos musicales europeos, levantó por primera vez su telón hace 133 años; todavía hoy, su acústica es considerada una de las mejores del mundo. Por ello, asistir a un concierto es un plan que debe incluirse en el itinerario.

A un viaje a Budapest tampoco le puede faltar una visita al edificio donde se toman las decisiones más importantes del país: el Parlamento. Una obra maestra de arquitectura que fue construida con más de 40 millones de ladrillos, medio millón de piedras preciosas y 88 libras de oro macizo. Aquí yacen majestuosas joyas de la corona húngara, doradas como el río Danubio al atardecer.

Las calles de Budapest son laberintos de sorpresas. De los cafés de la avenida Andrássy, al Városliget, el parque principal de la ciudad; cada esquina es mágica a su manera. Finalmente, en esta travesía pensada para dos hay que sacarle tiempo a los termales de Széchenyi, en Városliget. Un palacio de piscinas naturales, ideal para descansar el cuerpo y recargar el espíritu.

La arquitectura de Budapest da la sensación de una ciudad que se ha quedado detenida en el tiempo. Es un lugar que exacerba los sentidos y cautiva con la belleza del Danubio, en el que cada atardecer se pinta de color para amenizar cualquier historia de amor.

¿Cómo moverse?

Si bien caminar en Budapest es una muy agradable experiencia, la ciudad tiene un completo sistema de transporte público. Está el metro, uno de los más antiguos de Europa confirmado por tres líneas; los tranvías amarillos que es una alternativa práctica para los visitantes gracias a sus 33 rutas que recorren vías paralelas a las de los carros y tienen una gran cobertura; y las más de 200 rutas de buses disponible, que es como más se mueven sus habitantes. 

Restaurantes recomendados

Costes: este restaurante de comida internacional, con toque húngaro, está galardonado con una estrella Michelin. El lugar es uno de los más exquisitos no solo de Budapest, sino de Hungría.

Corso: es ideal para experimentar la comida autóctona en un ambiente elegante.

Onyx: en este restaurante de comida típica de Europa oriental, el atractivo se encuentra en los ingredientes, en su mayoría locales. 

¿Dónde quedarse?

El Four Season Hotel Gresham Palace es el hotel más lujoso de la ciudad. Tiene piscina, turco, un centro de bienestar, cuarto de relajación y gimnasio, lo que lo hacen un lugar perfecto para una escapada romántica. 

El Aria Hotel, cerca de la Casa de la Ópera y al Parlamento es uno de los más atractivos para parejas. No solo está muy bien ubicado, su rooftop bar, spa subterráneo y piscina lo hacen único.

El Hotel Corinthia es uno de los más exclusivos. Un spa, dos saunas, un turco, un bar de jugos y una asombrosa piscina, rodeada por una estructura del siglo XIX son acompañados por un excelente equipo de servicio, que garantiza una placentera estadía en Budapest. 

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