Vivir 15 Dic 2011 - 3:19 pm

Una publicación que recoge cerca de 500 especies

El libro gordo de las aves

Colombia es el primer país del mundo en diversidad de pájaros y en el libro ‘Aves de Colombia’ Murray Cooper compila un enorme muestrario. Edición de lujo y manual de consulta.

Por: Sara Araújo Castro
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    http://www.elespectador.com/vivir/el-libro-gordo-de-aves-articulo-316834
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Espátula rosada. Se encuentra en La Guajira y en los Llanos Orientales.

Murray Cooper llegó a Sudamérica como miembro de una organización de conservación natural. Para él, originario de Sudáfrica, nuestro continente fue el lugar ideal donde asentarse sin correr riesgos de vida. En Ecuador encontró una reserva natural de 7 mil hectáreas que se dedicó a proteger y allí descubrió la carencia que había en cuanto a un registro fotográfico de las aves. Así que empezó a tomar fotos con el único fin de construir un registro de especies que le permitiera atraer nuevos fondos, pero en esa tarea encontró algo más: una vocación.

Con el apoyo de ornitólogos y pajareros, Cooper se dedica desde hace 10 años a la fotografía de aves e hizo de ella una pasión. Después de unos años en Ecuador vino a Colombia, la tierra prometida de los amantes de los pájaros, pues es el país con mayor diversidad de especies del mundo. “Supongo que en el país son conscientes de esta riqueza. Todos los observadores de aves, ornitólogos y gente relacionada con la conservación lo sabe”, explica Cooper.

Cuando el orden público lo permitió, Cooper dedicó varios meses a recorrer el país tomando fotos. Ya en Ecuador había publicado un par de obras. Se encontró entonces con el editor Benjamín Villegas para hacer un libro que incluyera las fichas técnicas de casi 500 especies distintas.

Así, de la mano de los expertos biólogos y ornitólogos Robert Ridgely, Carlos Daniel Cadena, Diego Calderón-Franco, Benjamin Freeman, Steve Hilty y F. Gary Stiles, Murray Cooper recorrió todas las regiones del país para hacer un mapa de la variedad y riqueza en especies. Pues, como él explica, “un fotógrafo de aves necesita además de una infinita paciencia y quietud, unos buenos equipos y un gran guía para saber por dónde transitar y qué se va a ver”. Pero a pesar de silencioso, el avistamiento de aves no es una actividad tan solitaria como parecería; hay un increíble equipo de expertos que han recorrido el país de arriba abajo, eso sí: mirando siempre a lo alto.

En medio de esta extensa colección de imágenes y a pesar de las distintas visitas y de los extenuantes recorridos, hubo algunas aves que fueron esquivas al acucioso lente y a la infinita paciencia del fotógrafo. Lo dice con un poco de nostalgia, pero confiado en que vendrán otras oportunidades: “No pude registrar al tangara de siete colores. Ese pájaro vive en el kilómetro 18 cerca de Cali. Ahí lo busqué muchas veces, pero nunca se dejó ver. Después, en Anorí pasamos nueve días tratando de avistar alguno y tampoco fue posible. Así que se quedó por fuera del libro. Qué pesar”.

Sin embargo, hubo otras especies que le dieron el placer de posar para él. “El toropisco o pájaro paraguas es endémico del Chocó, pero no hay muchos registros, así que es una gran orgullo tenerlo entre la selección del libro”, cuenta Cooper satisfecho. Lo cierto es que obtener cada imagen fue tan difícil que el editor, Benjamín Villegas, reconoce que “no se dejó por fuera ni una foto. Es la primera vez que la edición consiste en publicarlo todo”.

El pasado jueves fue el lanzamiento de la obra y la donación de 300 ejemplares a la Red Nacional de Bibliotecas por parte de Gran Colombia Gold, que patrocinó su publicación. Murray Cooper estuvo presente y horas antes de viajar de regreso a Ecuador anunció: “Me voy, pero por pocos días, pues acabo de recibir noticias del ornitólogo Bob Ridley acerca de un ave que se creía extinta hace más de 20 años: el pequeño colibrí Bogotá sunbird o Heliangelus zusii, que fue visto en la reserva de Rogitama. Así que volveré en poco tiempo a tratar de hacer un registro de esta gran sorpresa”.

Esa es su vida: tomarles fotos a sus esquivos “modelos”, no sólo para tener registros, sino para que el mundo entero los conozca. Al final de cuentas, como él mismo afirma, “sólo amando y conociendo algo puedes cuidarlo”. La frase, reconoce, no es de él, pero se ajusta muy bien a lo que Murray Cooper desea que pase con este libro gordo de las aves de Colombia.

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