Mondongo acompañado de vino rosé

Es una de las propuestas que se presentó durante Expovinos. La industria espera llegar a más hogares colombianos derribando el mito de que esta bebida es únicamente para ocasiones especiales.

Cortesía Exito

Para muchas personas, la oportunidad de tomar vino se da únicamente en eventos especiales y que este solamente se acompaña con platos gourmet. Existe un imaginario de que hay ciertas reglas para disfrutar esta bebida que se consume hace siglos en el mundo y que en varios hogares hace parte de la sobremesa de cualquier comida.

En Colombia, el consumo del vino no es recurrente, éste año se implementó un impuesto para esta bebida  y la industria continúa haciendo esfuerzos para abarcar más mercado. En la  pasada versión de Expovinos, que terminó el pasado sábado, bajo la temática ‘Cocina Colombiana y vinos del mundo’ los asistentes pudieron ver la gastronomía y tradiciones colombianas desde otra perspectiva e hicieron una revaluación de los ingredientes.

Justamente el chef Federico Martínez contó que la viña Santa Rita, como otros viñedos que estuvieron presentes en la feria buscó “democratizar y desmitificar el consumo de vino en el país. Queremos lograr que el vino se consuma más a menudo en los hogares colombianos”.

A pesar de que el consumo creció el año pasado, en Colombia aún no hay una cultura del consumo de vino. “Aquí hay una cultura de consumo de otras bebidas, gaseosa, muchos jugos, té, asuntos como la limonada de coco. Pero si hay un entusiasmo y una curiosidad, hay un tema en desarrollo que hay que llevarlo con paciencia y expovinos genera esa oportunidad”, explicó Juan Felipe Quintero, Experto en Vinos. (Ver: El vino en Colombia, un mercado en reserva)

La curiosidad de los colombianos por descubrir lo que hay dentro de una botella de vino ha crecido y para acompañar a esta exploración de sabores se propuso mezclar los vinos con todos los alimentos, “desde la carne hecha en casa en el sartén, hasta un sándwich casero, un ajiaco, una bandeja paisa, un pargo rojo hecho en la playa, se permite para el vino. Nuestra comida da la talla para un vino. Creo que primero debemos derribar el mito de que no tenemos con qué y con el mito derribado hay que abrir botellas y empezar a explorar, el vino permite el ensayo y el error”, dijo Quintero.       

La chef Maria Luisa Arias asegura que el vino no tiene que complicar  la comida y por eso se pretende llegar a la cocina típica, desde la empanada hasta el plato típico, el ajiaco, los frijoles, lo que se quiera comer, “porque finalmente el vino marida con cualquier cosa”.

No existe ninguna técnica, Expovinos invitó a que los consumidores tomaran el riesgo de probar y descubrir nuevos sabores. Entre las combinaciones criollas que surgieron al preguntarle a los expertos, Quintero dijo que “si a alguien le gusta el mondongo, que es un plato de amores y de odios. El mondongo con vino rosado va muy bien. Suena muy extraño, pero en el paladar uno encuentra la razón”. Martínez, también sugirió el vino rosado bien frío como acompañamiento a un asado, según él puede ser igual de refrescante a tomarse una cerveza. “El vino rosado es fresco, frío y va bien”.

Por su parte, Arias dice que ella “maridaría un ajiaco con vino blanco, ya la cepa es decisión del consumidor. Si quieres contrastar la comida, vas a buscar un vino ácido. Un vino que contraste ayuda a que no te canses del mismo sabor. Unos frijoles con un vino tinto y un postre con cualquiera, los dos van hermosos”.

Sin embargo, no existe una regla para mezclar los platos típicos colombianos con un tipo específico de vino. No saber de vinos no es un impedimento para no poder consumirlo, “nuestra primera recomendación para empezar a hacer estos maridajes con comida típica es tomar vinos jóvenes, empezar con vinos suaves, fáciles de consumir en dónde te puedas tomar más de una copa, donde esa copa acompañe bien ese plato pero no lo vuelva aún más pesado, y que con el tiempo puedas encontrar cuál es esa sepa que te gusta más”.

El vino que a cada quién le guste más es el mejor vino. Y la mejor combinación es tomar el vino “con una buena compañía, uno puede estar en un lugar modesto, en su casa, en una noche de lluvia, pero si la atmósfera es chévere, positiva de buenas conversaciones, de empatía, hace que el vino responda siempre de una forma positiva, dice Quintero.