La ruta de los actos de perdón

Acompañando la reconciliación

Detrás del “cara a cara” entre los sobrevivientes del conflicto y sus perpetradores está un equipo de profesionales de la Unidad para las Víctimas que brindan apoyo para enfrentar un encuentro con el dolor.

Uno de los reclamos más sentidos de las víctimas es el de la verdad completa para el perdón ./ Archivo-El Espectador

Rabia, frustración, deseo de venganza y odio. Esos son los sentimientos que, en la casi totalidad de casos, genera en las víctimas la invitación a encontrarse cara a cara con perpetrador de los crímenes. De hecho, muchos desconfían de la sinceridad de ese perdón y rehúsan el encuentro. “¿Y es que con eso me van a devolver al que me mataron?”, “¿Acaso lo que buscan no es obtener beneficios judiciales como rebajas de penas?”, “¿Y de verdad creen que con sus lágrimas me van a devolver los años de sufrimiento y de dolor que me ocasionaron?”, se preguntan frecuentemente los sobrevivientes.

El Estado definió los actos de perdón como medida simbólica en el proceso de reparación integral a las víctimas, en busca de su recuperación emocional. Para lo cual la Unidad para las Víctimas está a cargo del acompañamiento psicosocial para enfrentar uno de los procesos más difíciles en el camino de la reconciliación: el encuentro entre víctimas y victimarios.

En lo corrido de 2017 se han llevado a cabo en Colombia una docena de actos de perdón y reconciliación en los que, por mandato judicial, tanto exjefes de las Farc como del Eln o grupos paramilitares piden perdón a sus víctimas por los delitos cometidos y asumen sus responsabilidades.

“Cada caso es distinto. Uno encuentra postulados (a la Ley de Justicia y Paz) que vienen ‘libreteados’ por sus abogados, pero otros piden perdón de verdad, con convicción y arrepentimiento”, cuenta Nancy Macias, profesional del área de atención psicosocial de la Unidad para las Víctimas.

La sicóloga recuerda que desde el año 2013 su área comenzó a diseñar el tipo de acompañamiento a las víctimas para prepararlas a la hora de enfrentarse a esos actos de perdón. “La primera sentencia que obliga a los victimarios a ofrecer disculpas públicas a las víctimas es la de Édgar Ignacio Fierro Flórez –alias Don Antonio, del Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia)–”, señala.

“Comenzamos a pensar el acompañamiento psicosocial desde una perspectiva reparadora para las víctimas. Nos preguntamos ¿cómo abordar el perdón?, ¿qué lleva a una persona a perdonar? Si yo perdono es porque me interesa mantener el vínculo emocional con aquel que yo perdoné pero ¿y en el caso de las víctimas?”, añade. Reflexiones que llevaron a los miembros del equipo de apoyo psicosocial a no abordar los actos de perdón desde lo moral ni del arrepentimiento. Los actos de perdón los asumimos como un escenario de encuentro donde las víctimas recuperan su buen nombre”, continúa Macías.

“Cuando un tribunal ordena un acto de perdón, las víctimas suelen resistirse. Allí es donde iniciamos el acompañamiento: les explicamos la medida y les aclaramos que nadie está obligado a perdonar. El llamado es a que puedan salir de ese primer escenario en el que fueron vulnerados y encontrarse en un espacio que permita que aquel que vistió un uniforme (como miembro de un grupo ilegal) ya no sea más visto desde la perspectiva del violento, sino como un ser humano con un viso de humanidad. A partir de ahí se puede construir el perdón y la reconciliación”.

La sicóloga continúa explicando que “generalmente las víctimas comienzan a narrar el hecho trágico. Detallan su sufrimiento. Y nosotros procuramos que hablen de la persona en vida (para casos de asesinatos y desapariciones) y así recuperamos sus logros, su legado y se dan cuenta de que eran parte de un tejido social. Es el espacio idóneo para que recuperen y exalten su buen nombre”.

“Ese es un momento mágico. En ninguno de los actos de perdón en los que hemos participado ha salido alguna víctima pensando que no ganó algo. Ese encuentro entre víctima y victimario se da dentro de un relato de humanidad y dignidad. Hay víctimas que comienzan hablando con la mirada en el piso y luego toman aliento y miran a los ojos a sus verdugos. Con dolor, sí, pero sin rabia”, enfatiza.

Misivas de perdón

Los actos de perdón tienen dos formas de cumplirse: una es el encuentro físico entre víctimas y victimarios, pero también está la posibilidad de hacerlo a través de cartas. Se les denominan “escritos de disculpas públicas”. Aquí, el equipo psicosocial de la Unidad funge como cartero entre unos y otros, como el Hermes del perdón. “Socializamos las cartas que mandan los victimarios. Dependiendo de cada caso, la lectura es individual o colectiva. Tomamos atenta nota de sus reacciones –muchos lloran, rompen la carta, lanzan insultos, y clasificamos las peticiones que las víctimas hacen en su lenguaje y las traducimos a conceptos técnicos que luego hacemos llegar a los perpetradores”, explica.

“Entramos en contacto con los victimarios y les explicamos por qué lo que dice no es reparador para sus víctimas, por ejemplo. Nosotros evaluamos el concepto técnico de su perdón. No evaluamos su arrepentimiento ni tratamos el concepto de culpa. Tampoco emitimos juicios de valor frente a lo que hicieron”, agrega. La funcionaria señala que su trabajo consiste en que los perpetradores se den cuenta de que tienen el deber de revelar la verdad y que el acto de perdón es un ejercicio serio.

“No estamos para soplarles el examen de lo que tienen que decir ni cómo comportarse frente a las víctimas. Podríamos hacer un discurso estándar muy bonito pero nuestra gestión, no se trata ni de fotos ni de puestas en escena, sino de facilitar el perdón y la reconciliación, de verdad”, agregó.

Las profesionales de psicosocial trabajan a partir de la rabia y frustración de las víctimas. “Como psicólogos no encauzamos los sentimientos de venganza. Tampoco los mermamos, pues no estamos aquí para hacer que la rabia desaparezca. La dejamos, pero luego del encuentro con sus victimarios, la víctima más furiosa, la que prometió que se vengaría cuando lo tuviese enfrente, termina abrazándolo y llorando junto a él. Así, sentimos que nuestra misión está cumplida”, puntualizó.

Temas relacionados