15 Jul 2008 - 6:07 p. m.

A la inseguridad vial hay que pararle bolas

Un poco más de 5.600 muertos, 44 mil heridos y pérdidas económicas de alrededor de US $ l.500 millones, son el resultado que año a año dejan los accidentes de tránsito el país.

Jorge H. Rozo Gómez

En el caso de los muertos, es como si desapareciera la población de un municipio como El Bordo en el Cauca, o los habitantes de la Isla de Providencia, o los pasajeros de 30 articulados de Transmilenio en hora pico, o las personas reunidas en la manifestación del 4 de febrero contra el terrorismo en el parque El Tintal. Lo anterior nos da una idea de la dimensión de este problema de salud pública de primera magnitud.

Debemos ponerles cuidado a estos dramáticos índices de inseguridad vial

Durante el 2007 fallecieron en accidentes de tránsito 5.642 personas y 44.702 quedaron heridas, según los registros del Instituto de Medicina Legal, en reciente publicación. Esto significa un AUMENTO del 3% en las muertes y del 11% en los heridos con relación al 2006, cuando murieron 5.486 personas y 40.114 sufrieron lesiones no fatales respectivamente.

Pero lo anterior, no es solo responsabilidad de los gobiernos, sino de todos los colombianos; aunque es obligación de los primeros, liderar, planear y desarrollar acciones de prevención. NO podemos esperar más; diez años nos quedamos en silencio y no protestamos contra los grupos terroristas.

Gestión de la seguridad vial con planeación

Es imperioso hacer gestión de la seguridad vial con planeación; es igualmente necesario articular las acciones institucionales; veíamos en el fin de año pasado varias entidades "bombardeando" masivamente a la población con distintos mensajes de prevención, pero no de una manera integral, y lo que muy probablemente suceda, es que los mensajes se vuelvan parte del paisaje y no lleguen al grupo objetivo. Se requiere que haya unidad de campaña, para que el individuo tome una decisión positiva y asuma conductas seguras; además habría un mejor aprovechamiento de los recursos.

La mejor manera de lograr este y otros propósitos preventivos, con efectividad reconocida internacionalmente, es la creación de una Comisión Nacional de Seguridad Vial y de comisiones locales y regionales; pero con dientes y presupuesto y que no se limite a que sus miembros asientan con la cabeza las iniciativas, pero no se lleven a la práctica. Estas Comisiones se encargarían de aprobar, definir responsabilidades y supervisar los planes de seguridad vial; planes que deben hacer parte de los planes de desarrollo, de los POT y de los planes de movilidad dentro de un proceso lógico de planeación; para poder hacer seguimiento y asignar partidas. Inclusive el país debe contar con un documento CONPES en materia de seguridad vial.

Hay que desempolvar el "Plan Nacional de Seguridad Vial - Hacia una nueva cultura de seguridad vial 2004 -2008", actualizarlo, mejorarlo y convertirlo en un símil de la "Política de defensa y seguridad democrática". Las muertes por accidentes de tránsito son 2.6 veces las producidas por el conflicto armado y el tratamiento de este problema debe hacerse con la misma entereza y valor que el problema de la inseguridad ciudadana.

Llamado la responsabilidad social empresarial

La empresas pueden entrar a jugar un papel definitivo en la ejecución de acciones preventivas, para lograr en sus empleados -del directivo al trabajador más humilde-, la adopción de conductas seguras, cuando se hace parte del tránsito, ya sea como peatón, pasajero, motociclista, ciclistas o conductor; ejecutando programas de salud ocupacional con énfasis de seguridad vial. Hay que decirles a los empleados como atravesar una vía, donde tomar el bus, a aquellos que tienen el privilegio de tener carro; el peligro de conducir en estado de embriaguez, la importancia de respetar los semáforos, los límites de velocidad y de compartir la vía con seguridad. Es un aporte mínimo, que sumado va a producir un efecto positivo en la reducción de las consecuencias de los accidentes de tránsito. Hagamos cuentas: empleados de fábricas e industrias, empleados de empresas y entidades públicas, empleados de almacenes, supermercados e hipermercados, entre otros. Por otra parte, estos conocimientos pueden ser llevados al núcleo familiar y servir de factor multiplicador. Sencillo


Vías seguras

No hay disculpa que valga; hoy en día los adelantos en conocimientos y tecnológicos reducen al mínimo la posibilidad de construcción de vías peligrosas. Todo proyecto vial debe ser sometido a procesos de auditoría de seguridad vial que evite, la generación de puntos y sectores de alta accidentalidad; es inaceptable que nos limitemos a colocar la señal de denominada "Riesgo de accidente", a sabiendas que es peligroso para los usuarios. No hay disculpa.

Responsabilidad del legislativo

Aunque muchas de las acciones preventivas deben ser de libre iniciativa por decisión propia del individuo y de las colectividades; hay que incluir dentro de las normas del Código Nacional de Tránsito o e las Leyes que correspondan, algunas de manera clara, sin lugar a interpretaciones de los "vivos" ciudadanos e instituciones para no cumplirlas o evadirlas, como por ejemplo:

• Obligación de las entidades territoriales de diseñar y ejecutar planes de seguridad vial; que hagan parte de los planes de movilidad. Y asignar los recursos provenientes de multas exclusivamente a esta labor.

• Obligación de las empresas, fábricas e industrias de desarrollar programas de salud ocupacional, con énfasis en seguridad vial. Los accidentes de tránsito son un problema de salud pública.

• Obligación de los patronos de dotar a los motociclistas a su servicio de la indumentaria de protección necesaria (casco, chaleco, guantes, botas). Así como someterlos a curso periódicos de adiestramiento.

• Hacer obligatorio para todo proyecto vial, la realización de auditorías de seguridad vial.

• Solucionar la disyuntiva en que se encuentran las entidades que manejan el sector de la educación respecto al a obligación de enseñanza escolar del tránsito y seguridad vial en el sentido, si la Ley de la educación prevalece sobre el Código Nacional de Tránsito, a pesar que este último, también Ley, e incluirla en la Ley 115, como lo hizo reciente, al incluir la instrucción cívica, y sea obligatoria como la educación física, protección del medio ambiente, justicia y la paz, educación sexual.

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