18 Nov 2009 - 10:58 p. m.

A reforestar el fondo del mar

Una alternativa para combatir el incremento de CO2 en el planeta y luchar contra el calentamiento global.

Redacción Vivir

Una antigua metáfora ha llevado a las personas a pensar que la selva aguarda gran parte del secreto de la vida en la Tierra: “El Amazonas es el pulmón del mundo”. No obstante, aunque el dato parezca desbordar la razón, los bosques marinos están en capacidad de absorber 17 veces más carbono que la selva brasileña. Lo asegura Carlos Duarte, oceanógrafo del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados. Entonces, la Tierra —como los humanos— tiene dos pulmones.

Duarte es coautor del estudio Blue Carbon de la ONU, cuyos resultados se publicaron recientemente en un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Unesco. Los hallazgos se revelan en un contexto de inminente calentamiento global, a casi dos semanas de la Cumbre de Copenhague que definirá la política mundial para contener el cambio climático.

Según el oceanólogo, los manglares, marismas y praderas submarinas tienen un gran potencial como trampas de carbono. Las plantas que se hallan en el fondo de las aguas y que dan forma a lo que los científicos han llamado bosques azules, cuentan con propiedades naturales que les permiten capturar de la atmósfera una gran cantidad de CO2, la mitad de las emisiones anuales del sector del transporte mundial si se sumara todo el potencial del mar.

El 50% del carbono que absorbe el océano depende, justamente, de los bosques azules. De acuerdo con el reporte de Naciones Unidas, el deterioro de estos lugares se está dando de manera colosal, a un ritmo cercano al 7% cada año. La cifra preocupa hondamente, pues del total de la superficie oceánica sólo 600.000 kilómetros cuadrados (el 0,2%) tienen la virtud natural de dar vida a estos ecosistemas. Sin embargo, la mitad de ellos se perdió con el transcurso del tiempo, entre 1945 —después de la Segunda Guerra Mundial— y nuestros días.

Carlos Duarte conoce la solución: “Tendríamos que recuperar 300.000 kilómetros cuadrados para volver a alcanzar ese 0,2% del total cubierto por estos ecosistemas. Si lo hiciéramos, podríamos cubrir el 10% de los esfuerzos de reducción de gases de efecto invernadero necesarios para combatir el calentamiento global”. El mensaje del científico es claro: el sendero está trazado, ahora solo falta comenzar el recorrido.

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