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En días recientes el Gobierno ha dado claras muestras de que tiene en la mira a más de una entidad. Intervino la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE) y anunció su preocupación por la corrupción en el Inpec. No obstante, falta sólo un debate para que el Congreso de la República apruebe el proyecto de facultades extraordinarias al presidente Juan Manuel Santos, que le permitirá modificar la estructura de la administración del Estado.
Según la iniciativa, durante seis meses el Primer Mandatario podrá dividir, crear, fusionar y suprimir establecimientos públicos, superintendencias y departamentos administrativos, que tienen el mismo rango de un ministerio; al tiempo que definirá el presupuesto necesario para financiar los gastos de funcionamiento e inversión de esas entidades.
Además, de acuerdo al proyecto, determinará la denominación, número, estructura orgánica y orden de precedencia de dichos departamentos.
Para la oposición el proyecto tiene intenciones que van más allá de lo que se ha dicho: que lo que se quiere es dividir tres ministerios y reestructurar el DAS. El representante a la Cámara del Polo Democrático Germán Navas sostuvo que no votó la iniciativa ni en la Comisión Primera ni en la Plenaria porque, a su juicio, las facultades deben ser precisas, o sea, con límites, de lo contrario sería acabar con todo: “Advertí que es una fórmula peligrosa”.
Navas recordó que cuando le concedieron facultades extraordinarias al ex presidente Álvaro Uribe “terminó afectando al Sena y al Seguro Social. El señor Santiago Montenegro, director de Planeación Nacional en ese momento, me dijo que no había nada que temer. Al final terminaron liquidando el Seguro Social y Montenegro recaló de director de Asofondos, que maneja fondos privados de pensiones. Mejor dicho, fue todo un negocio”.
Desde la misma bancada, pero en el Senado, Jorge Enrique Robledo advirtió que es “extraño” que el Gobierno pida facultades extraordinarias para separar los ministerios, cuando pudo hacerlo mediante una ley. “El truco es escindir los ministerios, tema que goza de gran aceptación, pero nadie sabe qué más van a hacer. Pueden hacer lo que se les dé la gana, que sepa no hay límites. Y, además, no es democrático quitarle facultades al Congreso, porque están impidiendo el debate público”.
El senador conservador Eduardo Enríquez Maya dijo que si bien la Constituyente del 91 fortaleció al Congreso con la finalidad de legislar a plenitud y no conceder, en lo posible, facultades extraordinarias que terminaran convirtiendo al Ejecutivo en colegislador, en este caso —tratándose de un gobierno de Unidad Nacional—, “hay que confiar en esa política y no veo inconveniente que el Legislativo conceda facultades extraordinarias de una manera precisa, por un determinado tiempo y para una finalidad”.
Sin embargo, el presidente de la Cámara, Carlos Alberto Zuluaga, ya le había advertido al ministro de la política, Germán Vargas Lleras, que dichas facultades sí serían aprobadas, pero que el Congreso no sería un convidado de piedra. “Para el Gobierno parece ser muy sencillo: como tiene el 80% del Congreso, presenta el proyecto, pasó y listo. Y hasta ahí llegó el Congreso. Pero nosotros queremos que este sea el lugar en donde se den los grandes consensos. Que el Ministro no se sueñe con plenas facultades”, dijo.
El representante Germán Varón Cotrino, uno de los hombres más cercanos al ministro Vargas Lleras, defendió las facultades extraordinarias como las de un proyecto “serio, que se ha venido expresando desde distintos sectores porque era necesario escindir los ministerios y con todas las posibilidades de adecuar los diferentes organismos a las verdaderas necesidades del país”.
Cuando la iniciativa fue aprobada en la Plenaria de la Cámara, Vargas Lleras agradeció a los representantes el respaldo: “Poder avanzar en la creación de tres ministerios que son de tanta significación, con objetivos tan claros, propósitos definidos, representa sin duda un gran logro para el Gobierno”. Habrá que esperar qué pasa en el próximo debate de la plenaria del Senado y qué acciones emprenderá con ellas el presidente Santos. Por ahora se dice que, además del DAS y la DNE, en la mira están el Inpec y el Invías.