Para ello se dieron cita en la U. Javeriana profesores, facultades de medicina, departamentos de psiquiatría, el Ministerio de Salud y organizaciones como la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas y la Asociación Colombiana de Psiquiatría, en busca de analizar cuáles son los posibles beneficios de optar por esa medida y de resolver los mitos en torno a esta sustancia.
La conclusión es diciente: es hora de que se dé un paso en el tema de la regulación y, por ende, de la legalización.
En palabras de Carlos Francisco Fernández, representante de las Sociedades Científicas, el hecho de permitir esa medida daría muchas más herramientas para avanzar en cuanto a la prevención.
Dice el padre Carlos Novoa, de la U. Javeriana, la legalidad causa muchos menos problemas que la ilegalidad y evita, además, una infinidad de muertos y altos índices de corrupción.
La doctora Isabel Cristina Posada, máster en salud pública y profesora de la U. de Antioquia, cree que la legalización de la marihuana evitará que los consumidores tengan acceso a otras sustancias y pondrá límites al narcotráfico.
Por su parte, Carlos Arturo Carvajal, asesor de la Alcaldía de Bogotá y de la ONU en estos temas, aseguró que ya es hora de dejar de satanizar la marihuana y permitir que sea parte de un debate que incluye muchos más aspectos que el científico o el médico: “Es un asunto jurídico, de legitimidad, de expresiones culturales y de conductas privadas”.
Pero el problema y la discusión de fondo, como aseguran estos expertos, es cómo hacerlo, cómo establecer los mecanismos de regulación. Para Rodrigo Nel Córdoba, de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, es necesario, antes que nada, que el Estado sea el que tenga el control, para así lograr un monitoreo de las personas adictas, “pero el primer paso que debemos dar es dejar de ver al consumidor como un delincuente; tenemos que verlo como un enfermo que requiere atención”.