9 Dec 2010 - 10:00 p. m.

“Ahora el debate es por la delimitación de los páramos”

Eugenia Ponce de León asegura que la cartografía actual no tiene la escala necesaria para definir los conflictos minero-ambientales.

Pablo Correa

Luego de dos años de reingeniería al Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, Eugenia Ponce de León decidió hacerse a un lado. No tiene muy claro aún cuál será el paso siguiente, pero acaricia la idea de regresar a la  academia, su hábitat natural, así como a la defensa del medio ambiente en su condición de abogada.

Se ve orgullosa de la tarea cumplida: “Casi que el Instituto se volvió a armar en todas sus facetas. Fue como un proceso de refundación. Me deja muy satisfecha la planta de investigadores que quedan. Son de altísimo nivel, son unos genios”.

Dice que la biodiversidad no puede seguir entendiéndose como el número de especies de mariposas o aves, sino que tiene que estar vinculada al bienestar humano. De ahí la necesidad de reenfocar las líneas de investigación del instituto y salir a buscar aliados para compensar el escaso presupuesto de $8.000 millones de la entidad.

La Unión Europea, por ejemplo, aprobó por tres años un proyecto de páramos y medios de vida por 950.000 euros. Ecopetrol, a través de diversas iniciativas, aporta $4.500 millones. Cormagdalena, buscando evaluar los recursos hidrobiológicos ha invertido cerca de $6.000 millones. Institutos como el de Bienestar Familiar han tocado la puerta del Humboldt para intentar reemplazar la soya en las fórmulas de la bienestarina, por algún producto local altamente nutritivo.

Una de las preocupaciones con las que se va del instituto es el enorme trabajo que falta por hacer en materia de recursos hidrobiológicos. “Los ecosistemas acuáticos están un poco abandonados porque hay mucho énfasis ahora hacia ecosistemas boscosos”, explica Ponce. Dice que hay grandes vacíos administrativos en este campo y una gran falta de información sobre el estado de las pesquerías. Cree que es urgente fijar cupos de pesca para proteger la seguridad alimentaria de miles de colombianos.

También le preocupan los peligros que rondan los páramos. Antes de llegar a la dirección del Humboldt estuvo a cargo de un programa internacional de protección de páramos. “Son ecosistemas únicos, frágiles, vulnerables, por los que siento gran pasión. Por eso trabajé en toda la argumentación para excluir los páramos de la minería. Es un logro y una apuesta en la que Colombia no puede ceder”.

Señala que el debate ahora es por la delimitación de los páramos: “No tenemos la cartografía adecuada para que haya claridad. Las autoridades competentes para hacer esa delimitación son las corporaciones autónomas regionales. Puede haber fugas y vacíos en el entendimiento de dónde empieza el páramos. Las autoridades cartográficas deben llevar los mapas a una escala de 1/25.000 porque el atlas actual está a 1/250.000. Una escala muy grande para localizar títulos minieros”.

En términos generales considera que el problema de Colombia no es la falta o ausencia de normatividad ambiental sino de cumplimiento: “Hay muchas normas, pero falta control”.

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