De hecho, según cifras de estas compañías, entre el 6% y el 8% de los medicamentos que se venden en las droguerías son falsos, especialmente aquellos que no requieren fórmula médica. Se trata de un negocio ilegal y altamente rentable, que mueve cerca de 40.000 millones de dólares anuales.
Internet se convirtió en el canal más utilizado para vender medicamentos falsos, por lo cual las compañías farmacéuticas han decidido que los operadores distribuyan los productos de forma autorizada y controlada. Para ello se implementarán etiquetas y códigos de identificación, algunos de los cuales, gracias a la tecnología, serán imperceptibles a simple vista.
Sin embargo, según las compañías, a estas medidas deberán sumarse otras de carácter gubernamental que incluyan una regulación estricta de comercialización de estos productos, pues todos los aspectos que rodean a un medicamento son susceptibles de ser falsificados, como, por ejemplo, los principios activos, los embalajes, el nombre de los fabricantes, los números de registro, las fechas de caducidad e incluso la documentación relativa a controles de calidad.