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El domingo a las 20:30, 147 países y un estimado de 5.000 ciudades participarán en la Hora del Planeta, apagando las luces en un intento por llamar la atención del mundo sobre el problema del cambio climático. Sin embargo, el evento ha sido contraatacado por una acción llamada la Hora de Logros de la Humanidad, que pide al público encender las luces y celebrar de paso los grandes avances que ha logrado el hombre en términos tecnológicos durante el último siglo.
La Hora de Logros de la Humanidad fue establecida en 2009 por Michelle Minton, del Instituto de Empresas Competitivas (CIE, por su sigla en inglés), para celebrar “la libertad individual y la apreciación de los logros e innovaciones que la gente ha utilizado para mejorar sus vidas a lo largo de la historia”.
El movimiento, que dice financiarse con aportes de personas que apoyan sus ideas, critica el movimiento ambiental por considerar que deja de la lado la tecnología como un verdadero motor de cambio. Más allá de sus motivaciones, que para algunos podrían estar ideológicamente cerca de los detractores del cambio climático, la Hora de los Logros de la Humanidad es una interesante invitación al debate sobre las tecnologías verdes.
En este sentido, la Hora del Planeta no riñe con ese objetivo. Según su cofundador y director executivo, Andy Ridley, el apagón de luces mañana es una oportunidad para “celebrar su compromiso con el planeta e inspirar a los que te rodean para tomar medidas”.
Un reporte publicado recientemente por Naciones Unidas sugirió que la solución para los retos medioambientales está en la tecnología. El informe advirtió que se necesita “una revolución tecnológica mayor y más rápido que la revolución industrial para evitar una gran catástrofe planetaria”, y propuso invertir al menos 1,9 billones de dólares al año.
La Hora del Planeta, que empezó en Sidney, Australia, en 2007 y en seis años contagió al mundo entero, ahora tendrá que defenderse de su principal contradictor: la Hora de Logros de la Humanidad. El campo de batalla no serán sólo las ciudades, sino también las redes sociales.
*Periodista australiana.