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Un enfermo mental deambula por el corredor de un hospital psiquiátrico. Transcurren segundos, minutos… De repente aparece un cruce en el pasillo y el caos sobreviene. ¿Girar a la izquierda? ¿Doblar a la derecha? ¿Qué es este espacio tan complejo, acaso no se supone que lo que buscan aquí es mi sosiego y estabilidad?
Son este tipo de preguntas las que día tras días acompañan al arquitecto colombiano Víctor Castro en el proceso de diseño y ejecución de los centros psiquiátricos en Francia. Aunque es una categoría novel en el mundo de la arquitectura, de la que pocos médicos tienen conocimiento, en el país galo el diseño de los espacios para albergar este tipo de pacientes es un campo con avances importantes, y Castro es uno de los pioneros.
“Mi inquietud es integrar la arquitectura dentro de la terapia”. Algunos de sus planteamientos principales son el manejo de la curva y la supresión del ángulo en el diseño de los corredores. Este concepto se materializó en la reconstrucción del hospital francés Beaumont sur Oise. Se trató de un desafío técnico que recibió la primera certificación ambiental que se establece en ese país para un hospital.
“Hoy en día en este hospital el número de personas que durante muchos años mantuvieron una constante agresión a sí mismos o hacia el personal médico, en el transcurso de nueve meses no ha vuelto a presentar este tipo de comportamientos. Los pacientes ya no gritan ni viven sobreexcitados, porque se les dio espacio, suavidad, mucho color, coherencia entre la vida íntima y la vida colectiva”.
Con la serenidad que le otorga la experiencia, Castro asegura que es muy pretensioso imaginar que la arquitectura forma parte de la terapia, pero lo cierto es que sí puede aportar la sensación de bienestar. Y replica con firmeza: “Por eso la amplitud en los corredores, el manejo de la curva y el uso del color no asociado con la asepsia de un espacio de laboratorio o clínica supertécnica. En realidad se trata de evaluar el acercamiento al ser humano. Ver cómo la nobleza del espacio y las formas suaves pueden contribuir a la tranquilidad del paciente”.
En tierra firme, como todos sus proyectos arquitectónicos —que incluyen el museo de Acrópolis en Atenas, los centros hospitalarios de Sainte Anne, Paul Guiraud, Henry Ei, el centro universitario de Reims y la fundación para el cuidado del bebé en Rothchild—-, Castro sabe que los logros obtenidos no son un punto final, sino movimientos de relevos para seguir avanzando.
De ahí su continuo interés por insertar ideas de la psiquiatría en el dominio técnico del espacio arquitectónico y arriesgarse con propuestas novedosas. “Planteé formalmente la creación de una doble circulación para que toda la parte logística del hospital psiquiátrico proteja al paciente del ruido, el bullicio y el desorden. Los lugares en los que esté deben ser espacios de vida. En el mundo hospitalario psiquiátrico el paciente deambula, se pierde, pero tiene que sentirse tranquilo”.
Quizás uno de los mayores desafíos de la arquitectura psiquiátrica radica en ser uno de los pocos campos en donde el usuario no puede ser consultado. De ahí toda la sensibilidad perceptual que Castro dibuja sobre el papel de sus bocetos, en un intento por acercarse al funcionamiento de los signos del delirio y la locura.
Más aún, los logros de este arquitecto se deben por igual a su capacidad para trabajar en equipo, negociar los procesos y construir sinergias. Esto se ve reflejado en su oficina en París, que ya cuenta con diez colaboradores, en su nueva filial en Colombia y en la construcción de la segunda cárcel psiquiátrica en Nancy (Francia), para psicópatas que han sido condenados.
Así, también se sentirá en un libro que se encuentra en preparación y que saldrá publicado en la próxima primavera en inglés, francés y castellano. En sus páginas, Castro reúne voces de diversas personas con quienes ha trabajado —psiquiatras, políticos, financieros y empresas constructoras—, con el fin de elaborar “el recuento de estos 20 años de experiencia dedicados al mundo hospitalario, al aporte que la arquitectura puede darle al tratamiento de los pacientes”.