Publicidad

Así hacen el amor los erizos

Al comienzo del cortejo, las hembras nunca están receptivas, cuando acceden a la cópula, aplanan sus púas.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Carmen Mañana, especial de El País
22 de junio de 2011 - 10:49 p. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

¿Se imagina cómo sería practicar sexo si usted y su pareja tuvieran toda la espalda cubierta de pinchos? ¿Ya lo ha pensado? Pues así se las tienen que arreglar los erizos, esos pequeños mamíferos dispersos por todo el mundo.

“Los machos persiguen a las hembras y les meten el hocico por debajo del cuerpo. Ellas nunca están receptivas al principio, se resisten y pueden llegar a atacar al macho. A veces tardan cinco minutos en conseguir que estén dispuestas y otras, horas”, explica Laura Alba, responsable de la asociación EriSOS. Puede que a muchos esta descripción les recuerde a algunas modalidades de cortejo humano. Pero la cópula es un poco más peligrosa.

Cuando la hembra finalmente consiente, aplana las púas para que el macho la monte. “Si los erizos están relajados, son como pelos gruesos, sólo cuando se enfadan, tensan el nervio y es entonces cuando pinchan”, aclara Alba. Aunque se muestren colaboradoras, los machos muchas veces deben morder las púas del lomo de la hembra para poder agarrarse bien y, en ocasiones, “se hacen un poco de daño en las patitas”. Aparatoso pero no muy distinto a la forma como practican sexo el resto de mamíferos.

Al terminar la cópula, cada uno se va por su lado y si te he visto no me acuerdo. La familia eriza es monoparental, como tantas humanas, según explican en la web especializada “Erizos de Tierra”.

Las hembras salvajes tienen una ovulación inducida por la presencia del macho. Las domésticas tienen celo semanas alternas. Se supone que empiezan a ser fértiles a partir de los seis meses, pero Alba advierte que aquellos ejemplares que viven libres en la naturaleza nunca se aparean antes de cumplir un año. “Cuando son mascotas, a veces los juntan antes y entonces pueden correr riesgos porque su cuerpo no está bien preparado”. Tampoco suelen hacerlo superado el año y medio, y eso que su vida, “si sobreviven a las carreteras, pesticidas, depredadores y humanos”, puede alargarse hasta ocho.

Parto ‘casi’ sin dolor

La gestación dura 35 días y el número de crías oscila entre una y siete. Para no herir a la madre en el parto, nacen con la espalda cubierta “de una especie de ampolla, cuyo líquido se absorbe enseguida”. A las dos horas ya empiezan a despuntar los primeros 100 pinchitos. A las 36 horas éstos se vuelven más oscuros y duros, y a los 11 días las crías ya son capaces de enrollarse en una bola. A los 14, abren los ojos y a las seis semanas dejan la lactancia y se emancipan.

Por Carmen Mañana, especial de El País

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.