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Aumentan los casos de ortorexia

La peligrosa obsesión por comer bien.

Mariana Suárez Rueda

14 de diciembre de 2009 - 04:59 p. m.
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Si prefiere alimentarse sólo de frutas, verduras y productos orgánicos; evitar las carnes rojas; comer en su casa por miedo a no saber cómo es la preparación de los alimentos en un restaurante; masticar cada bocado decenas de veces para digerirlo mejor; tomar más de ocho vasos de agua al día; no consumir ningún producto frito; huir de los paquetes, los postres y las gaseosas e incluir en el carrito del mercado únicamente productos libres de azúcares y grasas, es posible que esté sufriendo de un trastorno alimentario conocido como ortorexia. Es decir, que sus deseos por comer saludable y mantenerse esbelto se han convertido en una peligrosa obsesión.

Así como los índices de obesidad se han disparado (en el mundo hay más de 300 millones de personas obesas) y los médicos están intentando detener lo que consideran una epidemia, los psicólogos y psiquiatras especialistas en desórdenes de la alimentación han descubierto que cada vez son más frecuentes los casos de pacientes para quienes comer bien se ha convertido en el centro de sus vidas. Un comportamiento que resulta igual de peligroso que la anorexia o la bulimia.

Maritza Rodríguez, psiquiatra y codirectora de Equilibrio, uno de los programas más prestigiosos para tratar desórdenes alimentarios en Colombia, explica que “comer solamente vegetales o frutas implica excluir una buena cantidad de proteínas de origen animal y éstas tienen un valor nutricional mayor que las de origen vegetal”. Y agrega que comer saludablemente no debe implicar prohibiciones. “No hay alimentos buenos ni malos, el truco está en comerlos de una manera balanceada, sin llegar a los extremos. Incluso los postres deben formar parte de la alimentación”.

Aunque la prevalencia de la ortorexia entre la población mundial no supera el 1,5%, se trata de un trastorno que cada vez es más común entre jóvenes y adultos y que requiere atención médica oportuna para evitar que la persona sufra de anemia, malnutrición, deficiencia de vitaminas e infecciones.

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Por Mariana Suárez Rueda

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