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Bolívar y Santander: Los abominables hombres de 'La Libertad'

En artículo periodístico de El Espectador (octubre 31 de 2012) -“El abominable hombre de las Leyes” -, escribe el sociólogo payanes Víctor Paz Otero que Santander era un ser “Tacaño, empedernido, mentiroso, mediocre, oscuro, cretino y corrupto”.

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Por PABLO EMILIO OBANDO ACOSTA, colaborador de Soyperiodista.com
02 de noviembre de 2012 - 08:11 p. m.
Bolívar y Santander: Los abominables hombres de 'La Libertad'
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En artículo periodístico de El Espectador (octubre 31 de 2012) -“El abominable hombre de las Leyes” -, escribe el sociólogo payanes Víctor Paz Otero que Santander era un ser “Tacaño, empedernido, mentiroso, mediocre, oscuro, cretino y corrupto”.

Expresa igualmente sobre esta figura de la independencia colombiana que “no lo ve como uno de los héroes de la Independencia, sino como “una especie de cucaracha en éxtasis”. Y reafirma sus apreciaciones sobre Santander de la manera más categórica: “Lo que he contado, es decir, el desnudamiento que hago de Santander para dejarlo en su auténtico significado humano, es verdadero. Me encantaría, por ejemplo, que alguien me dijera dónde he mentido o dónde hay un leve rumor de calumnia sobre lo que he dicho de Santander. Esa verdad histórica ha sido suplantada por necesidades políticas, inclusive partidistas, y por un cierto culto a una hipocresía histórica que se ha querido mantener y alimentar a través de visiones falsificantes y falsificadoras de la historia...”.

Es enfático al aseverar ante una pregunta del periodista Pastor Virviescas sobre la posibilidad de que las academias “lo manden al séptimo de los infiernos” que “Lo que debe ser muy triste es el limbo de mentiras en donde vive una historia que se ha refugiado en las academias para contarnos una serie de falsedades sucesivas que no soportan ni resisten análisis histórico ni crítica histórica verdadera”.

Guardaría un reverente silencio sobre las afirmaciones de este sociólogo payanes si no tocara nombres y hechos que, dada mi condición de pastense puro y nato, considero ofensivas, agresivas y llenas de un profundo odio hacia una región tan rica y especial como la nariñense. El, como la gran mayoría de colombianos, repite una historia plagada de falsedades que “no soportan ni resisten análisis histórico ni crítica histórica verdadera...”.

Comencemos. Al referirse sobre la novela del escritor Evelio José Rosero Diago “La carroza de Bolívar” y su clara antipatía hacia la figura de Bolívar, quien para Víctor Paz Otero es un dechado de virtudes y un enviado celestial, toca uno de los nombres más sagrados para los pastenses: José Rafael Sañudo y de una forma ligera, ignorante y torpe dice que “Respeto el trabajo literario de Evelio. La primera parte sobre el Carnaval de Pasto, que es literaria, es atractiva y sugerente. Pero en el tema histórico él repite un panfleto terriblemente mal escrito del pastuso (José Rafael) Sañudo, que es una diatriba con un odio histórico, que tiene razón de ser en algunos casos porque Bolívar ejerció la crueldad sobre Pasto. Digo un chiste un poco perverso: si a los pastusos les quitan el odio contra Simón Bolívar, quedan vacíos”.

Se equivoca tajantemente este sociólogo al atreverse a afirmar que el libro de Sañudo -“Estudios sobre la vida de Bolívar”- es un panfleto, una diatriba y un chiste. A las claras se ve que no conoce ni ha leído el libro en mención, que desconoce la personalidad y el carácter de Sañudo y que comete el mismo error que condena al repetir maquinalmente una historia “plagada de mentiras” que no resiste ni soporta un “análisis histórico ni crítica histórica verdadera”. Ignorancia crasa la de Paz Otero al atreverse a tocar nombre tan sagrado de uno de nuestros ilustres paisanos que se atrevió a desenmascarar la historia colombiana siendo por ello censurado por la Academia Colombiana de Historia. Bolívar no fue un santo, ni un tachado de virtudes humanas o teologales, fue un hombre como cualquiera de nosotros, con sus virtudes y defectos, con su culo de hierro y su espada un tanto torcida a la hora de hacer justicia.

A los pastenses nos persiguió y combatió hasta la saciedad. Al extremo del odio, de la crueldad y el asesinato. Cometió con nuestra gente uno de los crímenes más deplorables que contra pueblo alguno se pueda realizar. El 24 de diciembre de 1822 asoló nuestra patria con su mar de sangre, venganza y sevicia. Mató niños, mujeres, ancianos y hombres vencidos cuyo único delito fue defender su paz, su tranquilidad y su terruño; en su afán de imponer “la libertad” sacrificó a uno de los pueblos más dignos, cultos y valerosos que ha visto el suelo americano. No quiero ahondar al respecto y le recomiendo al doctor Paz Otero la lectura de “Estudios sobre la vida de Bolívar” para que, de una vez por todas, entienda que lo que cuenta la historia sobre nuestro pueblo y sus motivaciones para oponerse a Bolívar no eran producto de un fanatismo ni mucho menos de una miopía social o histórica.

Fuimos, como cultura, los únicos en darnos cuenta de las falacias que se esgrimían para llevar a los pueblos a una guerra que no ofrecía nada diferente a un cambio de amos en una patria que se dibujaba lejana y oscura en las manos de unos patriotas que se teñían de sangre indígena, mestiza y criolla.

Decir que “Estudios sobre la vida de Bolívar” es un panfleto o una diatriba es desconocer no solo el carácter de uno de los hombres más cultos de América sino ofender a todo un pueblo que ha demostrado tener carácter, hidalguía, historia y motivos de sobra para sentir orgullo de su pasado y su actuar.

Pero más irritante aun que usted se atreva a expresar que “si a los pastusos les quitan el odio contra Simón Bolívar, quedan vacíos”. Como se ve que usted es aquello que pretende criticar y censurar, pues repite lo que la historia oficial dice y pregona.

Permítame decirle que nuestro terruño tiene la suerte y la fortuna de ser cuna y escenario de hombres y mujeres que aman la libertad como el que más, que somos dueños de un carácter sui generis al extremo de contar con el valor de ir contra la corriente cuando sentimos que la injusticia o la inequidad se esconden entre quienes fungen como libertadores, justicieros o pregoneros de la paz.

Tenemos una preclara consciencia de lo justo y equitativo que no nos permite seguir ciegamente y de manera estúpida los criterios de unas mayorías que, con frecuencia, se equivocan y eligen su propia desgracia. Ejemplos nos sobran y abundan: Manuela Cumbal, Agustín Agualongo, Merchancano, Gonzalo Rodríguez; Aurelio Arturo, Guillermo Edmundo Chávez, Alejandro Santander, Plinio Enríquez, Juan Álvarez Garzón, Carlos Bastidas Padilla, Vicente Pérez Silva, Edgar Bastidas Urresty…. Y un sin número de etcéteras que no quisiera detenerme a mencionar. Solo me resta recomendarle la lectura de uno de mis textos: “Un pueblo ante la historia”, para que vea de lo que somos capaces y hemos sido a través de la historia.

Su ignorancia histórica sobre nuestro pueblo nos confirma una vez más ese poco aprecio que hacia nosotros sienten y tienen los pueblos “allende el Norte” que atropellan y menosprecian lo que somos, sentimos y valemos. Bien hizo Panamá al desmembrarse de esta Colombia ofensora y ofensiva que lo único que produce son ignorantes letrados y miseria y pobreza entre los suyos.

Lo suyo si es un chiste, pues termina haciéndole el juego a las academias que dice menospreciar; mal haya sea el momento en que perdimos esa guerra contra los Bolívares y los Santanderes, pues si uno es la representación de “una cucaracha en éxtasis” el otro es la de una cucaracha que se lame el culo así mismo mientras sus áulicos y cortesanos le extienden el papel higiénico donde escribieron su propia versión de la historia.

Por PABLO EMILIO OBANDO ACOSTA, colaborador de Soyperiodista.com

Por Por PABLO EMILIO OBANDO ACOSTA, colaborador de Soyperiodista.com

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