Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.

Casa Real en Guaduas, el lugar de encuentro de pasado y futuro

La unión de la elegancia y la belleza de la historia con la paz y tranquilidad de la naturaleza, es la mejor descripción de Casa Real, un lugar mágico que cautiva con sus fascinantes historias que narran la vida de esta casa colonial, que data el siglo XVIII.

Por María Paula Acuña, colaboradora de Soyperiodista.com

02 de noviembre de 2012 - 01:49 p. m.
CASA REAL / CASA REAL
PUBLICIDAD

La unión de la elegancia y la belleza de la historia con la paz y tranquilidad de la naturaleza, es la mejor descripción de Casa Real, un lugar mágico que cautiva con sus fascinantes historias que narran la vida de esta casa colonial, que data el siglo XVIII, que hoy funciona como café, bar y restaurante en el municipio de Guaduas, Cundinamarca.

El lugar pertenece a los esposos Anselmo Quintero, un ebanista guaduense, y Luz Marina Garzón, una docente de la misma población, quienes al comprarla emprendieron la construcción de un sueño que parecía lejano y esquivo de cumplir, pero que hoy con orgullo han logrado realizar. Los dos viven y trabajan en Bogotá y viajan todos los fines de semana a atender lo que ellos llaman “su joya histórica” de la que son dueño hace cinco años, de los cuales tres fueron dedicados a su restauración.

“Desde que mi esposo vio esta casa en ruinas quiso comprarla, nuestra imaginación voló pensando todo lo que podíamos hacer con ella, hicimos tres intentos fallidos hasta que al final la pusieron en venta y la pudimos comprar. Lo que más nos asustó fue que no teníamos la plata en el momento, pero la doctora Zaida Torres, a quien se la compramos, nos tranquilizó, nos dio la oportunidad de pagarla como pudiéramos. Nosotros creemos que la casa estaba destinada para nosotros. El precio no nos gusta decirlo porque este sueño, este tesoro no tiene precio”.

En el pasado esta morada era utilizada como lugar de paso para arrieros, personalidades y comerciantes para descargar mercancías, por eso en su estructura también se puede observar un gran portón que abre a un camino por donde entraban las bestias con el cargamento de mercancía para descargarlo en el patio central.

Luego de esto la casa fue adquirida por el señor Delfín Torres y su familia, además de ser su vivienda, gestó a la primera industria de gaseosa de la región llamada “La especial”, también se implementó una fábrica de vinos, pero en Guaduas no era posible cultivar uvas; por el contrario, crecían muchas naranjas, entonces se creó una fábrica de vinos de naranja, muy prestigiosa y reconocida en la región.

Read more!

Lo interesante es que en la casa aún reposan las máquinas alemanas que eran utilizadas en estas industrias. Según Anselmo Quintero, aún funcionan pero por el momento ellos solo la tienen expuestas para la admiración de todos sus visitantes. Pero esto o quiere decir que no lo vayan a hacer, en el futuro quieren utilizarlas con fines pedagógicos para rememorar ese proceso de fabricación del vino.

Además de lo anterior, los detalles estéticos y arquitectónicos como las baldosas, las paredes, el patio empedrado, los enmaderados, la puertas y los techos característicos de la arquitectura colonial y originales desde su creación se pueden apreciar al entrar a la casa, además de los ventanales que eran parte de una hermosa tradición y que es una de las historias curiosas que abundan, atrapan a los visitantes y que narra Luz Marina Garzón para armonizar el recorrido por la casa.

“Las ventanas grandes y amplias con dos cornisas de ladrillo integradas a ellas en la parte inferior, servían como asientos para las mujeres de la casa y eran parte fundamental de la tradición del pueblo, cumplían varias funciones: la primera, era costumbre que la señora de la casa se sentara todas las tardes ahí a saludar a la gente que pasaba frente a su casa; la segunda, era el lugar donde los pretendientes o novios podía visitar a las jóvenes, desde la parte de afuera, mientras en las cornisas reposaba la joven y la madre que vigilaba el agasajo. Por último, era el lugar donde las jóvenes recibían la tan anhelada serenata que culminaba y formalizaba la conquista”.

Read more!

El trabajo que ha realizado la familia Quintero Garzón ha sido admirable: ha convertido este tesoro en un centro histórico, cultural y comercial, que hasta el momento ha tenido gran acogida entre turistas y habitantes de Guaduas, es uno de los lugares más reconocidos del municipio, prueba de ello es que en él ya se han realizado tres matrimonios y una celebración de quince años.

Denominada también “El refugio de Pola y Alejo” en alusión a Policarpa Salavarrieta, la heroína guaduense que luchó por la independencia, y Alejandro Savaraín, su eterno enamorado español, la casa pretende ser utilizada por sus dueños como un refugio cultural, pues en uno de sus cuartos lo están organizando una pequeña biblioteca que pondrán al servicio de toda la comunidad guaduense.

No ad for you

Por María Paula Acuña, colaboradora de Soyperiodista.com

Por Por María Paula Acuña, colaboradora de Soyperiodista.com

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.