El intenso verano ha reducido enormemente el caudal de sus aguas, y esto sin contar con que el verdadero tiempo seco llegará en el primer trimestre del próximo año, según el Ideam. (Ver infografía)
“Si la sequía continúa las consecuencias podrían ser lamentables. Alrededor de un millón y medio de caleños se quedarían sin este preciado líquido”, aseguró Saúl Ramírez, técnico de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC). El panorama que refleja hoy este río, patrimonio histórico de la ciudad, es desolador.
De acuerdo con ingenieros de la CVC, fue necesario declarar una emergencia manifiesta porque las temperaturas más altas aún no han llegado. “Estamos trabajando de la mano con Emcali y el Dagma para contrarrestar está oleada de calor. Hace 22 días no vemos la lluvia y los promedios históricos del nivel del agua del río ya son críticos: su caudal está alcanzando los 800 litros por segundo, el más bajo en la historia”, afirmó Ramírez.
Las autoridades ambientales esperan que el río se alimente con las lluvias que, según el Ideam, llegarán entre octubre y diciembre, pero calculan que esas precipitaciones podrían ser un 30% menores que las presentadas en los años anteriores.
“Por eso estamos pidiendo a la comunidad hacer uso razonable del agua, no lavar carros ni fachadas con mangueras y menos dejar las llaves abiertas”, dijo Hárold González, de la CVC.
Según el último informe de Emcali, la realidad no es alentadora, pues el caudal del río está 3.500 litros por debajo del promedio, con una ciudad en la que cada 100/litros por segundo del afluente cubren alrededor de 50.000 habitantes.