Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Como buen soldado, Jesse Chacón se esmeró por seguir sus órdenes al pie de la letra. Fue así como el 4 de febrero de 1992 tomó el control de la estatal Venezolana de Televisión, en el fallido golpe de Estado que protagonizó el hasta entonces coronel Hugo Chávez Frías.
A pesar de que con la sublevación perdió su rango militar, la fidelidad de Chacón nunca estuvo en duda: tan pronto el antiguo capitán ganó las elecciones de 1999, el soldado asumió la gerencia de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones. En julio de 2003 ocupó su primer cargo ministerial (Comunicación e Información) y se desempeñó en otras cuatro carteras cuando el presidente Chávez lo requería en sectores clave.
Por eso, la semana pasada Jesse Chacón no dudó en dar un paso al costado y dejar el Ministerio de Ciencia, Tecnologías e Industrias Intermedias cuando el presidente así lo dispuso. “No nací para ser ministro, sino para ser revolucionario. No creo en el mercado ni quiero ser empresario”, confesó el soldado en un comunicado al pueblo venezolano.
La salida fue el producto del más reciente escándalo de corrupción que sacudió al chavismo: los manejos irregulares en al menos siete bancos pequeños por los que está detenido Arné Chacón, hermano del hoy ex ministro, los mismos que han llamado la atención del pueblo sobre los “boliburgueses”, ese grupo de millonarios empresarios muy cercano al chavismo.
Cuentas sospechosas
Fue a finales de noviembre pasado que varios funcionarios del gobierno comenzaron a notar manejos extraños en los bancos Canarias, Pro Vivienda, Bolívar y Confederado.
Operaciones como autopréstamos millonarios a compañías de los dueños, desvío de dinero a cuentas en el extranjero y malversación de fondos, llevaron a que la Presidencia venezolana interviniera estas instituciones y expidiera orden de captura contra sus directivos el lunes de la semana pasada; días más tarde, la acción se extendió a otros tres: Central Banco Universal, Banco Real y Baninvest.
Además de Arné Chacón, presidente del Banco Real, fue capturado el empresario Ricardo Fernández Barrueco, dueño de tres de las instituciones intervenidas, un hombre muy cercano a Hugo Chávez hasta el punto de convertirse en el principal aportante de Mercal, la red gubernamental de venta de alimentos a precios bajos.
La fuente de su fortuna merece capítulo aparte: según el diputado opositor Ismael García, hace siete años era propietario de un gimnasio y un parqueadero, pero hoy posee barcos atuneros, procesadoras de combustibles, numerosas fincas y bancos. La cadena británica BBC reveló que el último informe de sus finanzas, en 2005, registra 41 empresas, por valor de US$1.600 millones, y que acababa de cerrar un trato para comprar Digicel, una compañía de telefonía celular, por un valor cercano a los US$1.100 millones.
Las autoridades venezolanas también buscan a Pedro Torres Ciliberto, dueño de cuatro de las instituciones financieras intervenidas y cuyo paradero se desconoce. “Está en Miami”, aseguró Chávez este fin de semana en su programa Aló Presidente, donde añadió: “Aquí debe ir a prisión aquel que deba ir a prisión. No tengo aliados incondicionales ni nada por el estilo”.
El Banco Bicentenario
Así, en menos de una semana, el gobierno venezolano se encontró con un nuevo negocio entre manos: de acuerdo con cifras del Royal Bank of Scotland, entre el 8 y el 12% del sistema bancario del país fue nacionalizado la semana pasada. Un gran logro si se tiene en cuenta que, gracias a la compra en mayo pasado del Banco de Venezuela al Grupo Santander, operación de US$1.600 millones, hoy tiene el control de cerca del 24% de la banca.
Con este recién adquirido aguinaldo navideño, el presidente Chávez reveló en Aló Presidente su plan para el próximo año: “Vamos a crear otro banco grande, de los llamados bancos universales, que va a ser el resultado de la fusión de un conjunto de componentes: el Banco Confederado, el Central Banco y el Banco Real, más el público Banfoandes. Esos cuatro van a conformar uno nuevo que se va a llamar, así se me ocurrió, Banco Bicentenario”.
Allí también anunció que los bancos Canarias y Pro Vivienda serían liquidados. Para garantizar los dineros de sus 726.609 ahorradores, el gobierno autorizó al Banco de Venezuela a hacerse cargo de las compensaciones. Es por esto que en una semana se han recibido 2.893 solicitudes para cubrir fondos menores a 10.000 bolívares fuertes ($4’300.000), de los cuales los primeros beneficiarios serán los clientes mayores de 60 años.
Sin embargo, los ahorradores damnificados con la liquidación recibieron un consejo presidencial: “Yo les recomiendo que lo dejen en el Banco de Venezuela, ahí está más seguro que Chávez en Miraflores”. Según reportó la prensa venezolana, el gobierno elevó las tasas de interés al 14% para quienes continúen con su nueva cuenta bancaria.
Pero los aires estatizantes no se detienen: mientras Chávez anunciaba que el Banco Bicentenario comenzará operaciones en 2010, también hacía una seria advertencia a otras instituciones que manejan dineros del público, como cajas de corretaje y aseguradoras, a actuar con mesura.
Una advertencia que fue tomada muy en cuenta por las calificadoras de riesgo: Moody’s, bajó la calificación de los principales bancos venezolanos, el Mercantil y el de Venezuela, ante el temor de futuras nacionalizaciones.