24 Feb 2018 - 2:38 a. m.

Cinco lecciones que nos enseñan las mascotas

Los animales de compañía, con sus acciones, se convierten en los mejores maestros de sus dueños. Sin embargo, insistimos en que se comporten como nosotros, los humanizamos. Varios seguidores de la Red Zoocial nos contaron qué aprendieron de sus perros y gatos.

La Red Zoocial

Las mascotas son capaces de despertar muchos sentimientos y emociones. La mayoría de personas que deciden tener un animal de compañía pueden confirmar que su llegada imprime un cambio en todos los miembros de la familia.  Pero, ¿qué tanto podemos aprender de ellos? “Les estamos enseñando a nuestras mascotas a comportarse como nosotros, a pesar de que ni siquiera tenemos la capacidad de sostener relaciones felices con los miembros de nuestra propia especie. Los perros están diseñados para valorar cualidades como el honor, el respeto, la honestidad, la confianza, la lealtad y la compasión”, dice César Millán en su libro, Lecciones de la manada. De acuerdo con los seguidores de La Red Zoocial, que nos enviaron sus experiencias, estas son las enseñanzas más comunes.

1 Amor incondicional

Catie llegó a la casa de Marina cuando ella atravesaba una profunda depresión. “Me la pasaba llorando día y noche, hasta que mi mamá me llevó a mi linda perrita”, recuerda. “No quería estar con nadie, pero Catie entendió mi tristeza desde que llegó. Se convirtió en mi mejor compañía, hacía cosas para hacerme reír y cuando el día era más oscuro para mí, ella con su linda carita permanecía firme a mi lado, algo que ni mis hermanos ni mi novio lograron hacer. Ella me enseñó el amor incondicional”.  Una característica que reportaron la mayoría de lectores que nos enviaron correos. “Un perro siempre va a estar ahí para ti, sin importar la hora, o qué cansado esté, siempre se quedará a tu lado”, dice Mateo, dueño de Bruce. “¿Qué ser humano tolera a otro sin recriminaciones, o solo permanece a nuestro lado en silencio?, creo que muy pocos. Es algo que deberíamos aprender de nuestros animales”, agrega.

2. Aseo y belleza

Isabela es dueña de Mía, una gata persa de 3 años. Dice que su mascota le enseñó amor propio y deseos de lucir bella. “Mi gata se acicala constantemente, se cuida, es muy vanidosa”, relata. Esta mujer, de 36 años, cuenta que nunca fue muy cuidadosa con su presentación, porque sentía que eso no cambiaba nada. Sin embargo, con su empeño en verse bien, de estar limpia y de su interés de mirarse muchas veces en el espejo, Mía le demostró que la vanidad no es mala. “Cuando la veo siento que yo debo ser igual, no abandonarme, entonces me arreglo, me lleno de alegría y ese cambio positivo ha hecho que la gente note que soy bonita, yo antes no lo creía”. Además con pocas cosas porque los gatos también nos enseñan la importancia de vivir con poco. “Decidí comprarle ropa y adornos y otras cosas a Mía…. Ella no necesitaba nada de eso, no se dejó nunca poner nada. Segunda lección: en la sencillez están las cosas más lindas”, concluye Isabela.

3. Aceptar el perdón

“Mao es un criollo adoptado. Llegó a mi casa luego de haber sido abandonado y de haberla pasado muy  mal. Cuando vio a mi mamá entró en pánico y se orinó, pero ella empezó a darle amor y él, que había sido muy maltratado, olvidó y perdonó”, cuenta Carlos. Según explica el encantador de perros, César Millán, esto les pasa a casi todos los animales que han vivido experiencias traumáticas: olvidan el pasado, perdonan y lo vuelven a intentar sin pensar en las consecuencias. “Los perros no guardan resentimientos, tampoco esperan que les pidan perdón para volver a querer. Viven las alegrías del momento presente”, escribe Millán en su libro Lecciones de la Manada. Carlos lo confirma: “Mao olvidó su vida mala, ya no es nervioso, es muy cariñoso y nos entiende a todos; y cuando mi papá o yo lo gritamos por algo, él solo nos mira y nos da amor… es simplemente un maestro de vida”.

4. Independencia

Si bien los perros necesitan que los saquen a pasear y a hacer sus necesidades, los gatos dan grandes lecciones de independencia y autonomía. “Lo que más me gusta de mi gata Cleo es que ella no me necesita para seguir con su vida. Yo sí la necesito a ella, porque sabe cuándo estoy triste y con su ronroneo me ayuda a superar las penas”, cuenta Carolina. Cuando la veo tan armónica, tan independiente, tan orgullosa pienso que todas las mujeres deberíamos ser así. “Todas debemos poder vivir solas, sin depender de nadie, pero dando mucho amor”, agrega. “Mis hermanas y yo hablamos de este tema de Cleo y valoramos ese aprendizaje que ella nos dio: ahora somos emocionalmente más fuertes y cuando estamos solas somos capaces de disfrutar esos momentos”.

5. Aceptación

Dicen los veterinarios que los perros son una de las especies que mejor se adaptan a los cambios del medio ambiente y de las circunstancias. “Ellos tienen la habilidad de aceptar cosas que los humanos considerarían traumáticas, como ir a vivir en un lugar con un clima diferente, responder a los nuevos “nombres” que les dan las personas o acostumbrase a nuevas manadas. De hecho, ellos lo hacen mejor que sus dueños”, dice César Millán. “Para mí el mejor ejemplo de aceptación es el de mi perro Copito: después de ser un juguetón, una enfermedad lo incapacitó para moverse de igual manera, pero él no se entristeció, siguió adelante y se adaptó, hoy está muy viejito, pero tiene tantas ganas de vivir que yo sólo le doy gracias por enseñarme a comprender las circunstancias que trae la vida”, dice Verónica. “Ellos sí sienten la pérdida de una persona o de un animal, sienten tristeza, pero lo pueden superar, aceptan y siguen”, concluye.

 

 

 

 

 

 

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