22 Aug 2008 - 2:33 a. m.

Colombia, desnutrida

El ICBF y el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas hicieron un diagnóstico de los problemas nutricionales que afectan al país.

Mariana Suárez Lucía Camargo

El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA) han concentrado todos sus esfuerzos en combatir el déficit nutricional que afecta un gran porcentaje de la población de nuestro país, especialmente a niños, adultos mayores y madres gestantes y lactantes. Una labor que en los últimos años está comenzando a arrojar sus primeros frutos, pues los índices de desnutrición han disminuido significativamente y cada vez es más factible que el Gobierno Nacional pueda cumplir la primera meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio impuestos por la ONU: erradicar la pobreza extrema y el hambre.

Sin embargo, todavía falta un largo camino por recorrer. Los recursos destinados en los diferentes municipios del país para implementar programas de salud alimentaria y nutricional no son suficientes para combatir esta problemática. Así lo evidenció una serie de 38 mapas sobre la situación nutricional en Colombia, elaborados  por el ICBF y el PMA y que conoció en exclusiva El Espectador. En cada uno de ellos se da cuenta del drama que están viviendo regiones como la Costa Atlántica o la Orinoquia, en donde los índices de población enferma de anemia, con deficiencia de calcio o de proteínas, supera el promedio nacional.

Una situación que resulta igualmente preocupante para los hogares infantiles ubicados en Nariño, Santander, Tolima, Casanare, Cundinamarca, Boyacá y Cauca entre otros, en donde se registran unos elevados índices de retraso del crecimiento en niños menores de cinco años. De acuerdo con la Asociación Colombiana de Pediatría, esta es una edad fundamental para el desarrollo de los menores y de descuidarse podría traer nefastas consecuencias para su salud en el futuro.

Por otro lado, en estos mapas también se evidencia la delicada problemática en materia de nutrición por la que están atravesando adultos y niños desplazados por la violencia en ciudades como Riohacha, Santa Marta, Valledupar, Quibdó,


Buenaventura y Barrancabermeja, en donde se registra una alarmante deficiencia de ingesta de hierro, proteínas, vitaminas A, C y desnutrición crónica.

La información para la elaboración de estos mapas, que requirió todo un año de trabajo (2007), fue extraída de tres grandes estudios realizados durante los últimos cuatro años: la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en Colombia, el Sistema de Seguimiento Nutricional a Usuarios del ICBF y el Estado Nutricional, de alimentación y condiciones de salud de la población desplazada por la violencia.

María Cecilia Cuartas, especialista en salud y nutrición del PMA, advirtió que se trata de un valioso instrumento que contribuye a enfilar los recursos de los departamentos y municipios hacia planes alimentarios. “Es una herramienta muy útil para que los gobernadores y alcaldes conozcan detalladamente la problemática que vive cada población y puedan orientar proyectos que realmente solucionen las dificultades en materia de nutrición”.

Aunque los porcentajes que se registran en los mapas sobre déficit de vitamina A, de calcio, proteínas y de retraso del crecimiento de los niños de acuerdo con su edad parecen alarmantes, Cuartas sostuvo que la situación nutricional de Colombia con respecto a las de otros países latinoamericanos no es tan mala, pues no sólo se han invertido más recursos sino que “el país tomó la decisión política de trabajar en este aspecto, de fomentar una política pública de seguridad alimentaria”.

Bogotá bien alimentada

Eduardo Díaz Uribe, coordinador del Programa Bogotá sin Hambre, reconoce el éxito de esta iniciativa, que comenzó con el ex alcalde de la capital Luis Eduardo Garzón, mediante la cual se ha logrado brindar apoyo nutricional a 700.000 personas. Sin embargo, cree que la batalla contra el hambre aún no se ha ganado y que en otras regiones del país se necesitan propuestas audaces que contrarresten la desnutrición. “La situación que vive Colombia en este campo es muy grave. En el Chocó y el Caribe los niños se están muriendo literalmente de hambre y el precio de los alimentos ha subido tanto, que resulta difícil contrarrestar el problema”.

Por esta razón, advierte que es muy importante que se publiquen informes y trabajos investigativos como estos mapas. “Sólo así se logra llamar la atención de las autoridades para que no bajen la guardia en la lucha contra la desnutrición y el hambre”. Además, Díaz Uribe asegura que es indispensable desplegar políticas claras en materia de producción de alimentos, para que éstos lleguen a los supermercados con precios que resulten asequibles para los ciudadanos.

Lo cierto, es que a pesar del esfuerzo del Gobierno Nacional por combatir la desnutrición en Colombia y garantizar el bienestar de grupos vulnerables como los niños y los desplazados, los resultados de la labor realizada por el ICBF y el PMA al construir estos mapas evidencian que todavía falta un largo camino por recorrer para ganarle la batalla al hambre. “Aún estamos a tiempo, si se realizan acciones concretas en los próximos años”, concluyó Cuartas.

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