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'Colombia lucha contra la corriente'

Atroz y preocupante. Así es como califica Ricardo Nassar, especialista en cirugía bariátrica de la Fundación Santa Fe, el alto índice de obesidad en Colombia que, según la última Encuesta Nacional de la Situación Nutricional (Ensin), en 2010 aumentó 5,3% en comparación con 2005.

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Sergio Silva
17 de junio de 2012 - 09:00 p. m.
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Nassar ha visto este incremento desde 1990, cuando las cirugías para reducir tallas aún no eran muy solicitadas por los pacientes y apenas tomaban impulso. Ahora, en cambio, la institución donde trabaja practica alrededor de 160 operaciones al año a niños y adultos.

La población infantil es la más afectada. La Ensin señala que la obesidad en jóvenes de 5 a 17 años aumentó 25,9%, mientras que en adultos 11,3%. Hoy uno de cada seis niños en el país presenta sobrepeso u obesidad.

Hay que decir que Colombia ya ha hecho esfuerzos para enfrentar la llamada epidemia del siglo XXI, que trae consigo problemas como diabetes, hipertensión, dificultades cardiacas y circulatorias.

La aprobación de la Ley 1355 de 2009, más conocida como la Ley de la Obesidad, es el más claro ejemplo. En ella se define a esta enfermedad como una prioridad de salud pública y se adoptan medidas para su control, atención y prevención. Reglamentar los contenidos y requisitos de las grasas trans y saturadas de los alimentos, y regular la publicidad de las empresas productoras, son algunas de las medidas que impulsa.

Sin embargo, Iván Escobar, presidente de la Fundación Colombiana de Obesidad, asegura que “es preocupante que después de casi tres años de haber sido promulgada, el Ministerio de Salud aún no la ha reglamentado”.

Además de esta ley —la única que trata el tema— entidades gubernamentales como el Ministerio de Salud y Protección Social, Coldeportes y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar tienen programas que buscan promover cambios en los estilos de vida y en los hábitos alimenticios.

Para Juan Gonzalo López, director del Instituto Nacional de Salud, el más visible es el Plan A que impulsa el Gobierno. El propósito de esta campaña —de la que, según López, es muy pronto para hacer una evaluación sobre su efectividad— es incentivar a la gente a que tenga una nutrición adecuada, haga ejercicio y evite el sedentarismo.

De igual forma, entidades como la Fundación Colombiana de Obesidad y la Fundación Colombiana del Corazón, y asociaciones científicas como las de Endocrinología, Diabetes y Pediatría, hacen constantes campañas para estimular hábitos de vida saludable que prevengan una enfermedad padecida por 1.500 millones de personas en el mundo.

Pese a ello, al parecer estas políticas han sido insuficientes. Así lo afirma el doctor Nassar, quien insiste en que no hay programas eficaces de educación para enseñarle a comer a los colombianos. “Lo que se está haciendo en el país es muy pobre. Las normas de salud pública no tienen buenas campañas de educación que promuevan mejores hábitos nutricionales. Muestra de ello es que tenemos que intervenir a muchos pacientes con obesidad mórbida”, señaló Nassar.

Con él coincide Escobar, de la Fundación Colombiana de Obesidad. “Parece que los que luchamos contra la obesidad lo hiciéramos contra una corriente que arroya todo lo que se le atraviesa. Mientras nosotros invertimos un peso para la prevención, la industria de alimentos y bebidas pone mil para favorecer el consumo de alimentos que, en general, no son saludables para la población”.

¿Qué hay que hacer? Estas son las recomendaciones de los dos expertos: promover actividades físicas desde los colegios; crear campañas de alimentación más eficientes que incluyan, por ejemplo, la promoción de menús saludables en restaurantes e instituciones educativas, y regular la publicidad televisiva, especialmente en horarios infantiles.

“Hay mucho por hacer. Se debe crear una conciencia de responsabilidad para que cada persona se ocupe de su salud y la de su familia”, concluye Escobar.

Por Sergio Silva

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