El término bullying se ha incorporado en nuestro lenguaje del cotidiano. Se ha hecho tan famoso que se han creado series especiales en el que este es el tema central. Una de estas es la producción de Netflix 13 razones por qué. Por lo general, la palabra está asociado a entornos jóvenes como colegios y universidades.
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Sin embargo, el bullying atraviesa cualquier escenario y el trabajo no está exento. Acoso, hostigamiento, intimidación, malestar y frustración son las características de este fenómeno al que se le denomina mobbing.
Para detectar si se está sumido en una situación de estas debe analizar varias variantes, tales como “sobrecarga de funciones, burocratización, estilos de direccionamiento autoritario, fomento de competitividad interpersonal, falta de formación en liderazgo y autonomía, rigidez organizativa, comunicación no asertiva o abuso del poder de superiores”, explica el psicólogo clínico Jonathan Irreño Sotomonte. La manifestación de estos comportamientos debe de ser continua.
“Limitaciones al derecho de asociación, imposición de labores diferentes a las pactadas inicialmente para aburrir al trabajador, perseguir a los empleados sindicalizados y presionar a los discapacitados para que renuncien son situaciones consideradas como acoso laboral”, son ejemplos de mobbing según lo que contó el abogado laborista Pablo Antonio Méndez al portal Finanzas Personales.
Por lo general, las víctimas de este tipo de acoso son empleados que sobresalen por sus actividades desempeñadas. Las consecuencias del bullying pueden llevar a problemas de salud física y mental. Hasta algunos estás suceptibles a caer en un cuadro depresivo, ansiedad, estrés y hasta comportamiento suicidas.
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Si la persona identifica estar en una situación de esas, lo primero que debe de hacer es denunciar el caso para tratarlo según el reglamento interno de la empresa con el comité de convivencia. Además, la víctima también podría acudir a un empleado responsable de velar por el bienestar laboral o a una institución de conciliación que ayude a superar la situación.
Cuando el problema no se resuelve al interior de la organización, se puede presentar una querella ante el Ministerio de Trabajo para solucionar o conciliar la situación. La última instancia es acudir a una demanda ante la justicia que podría repercutir en problemas como la suspensión del trabajo y multas.
Frente a este fenómeno, muchas páginas web tratan el tema y recomiendan someterse a los test de mobbing antes de denunciar el caso. En estos hacen una serie de preguntas relacionadas a los compañeros de trabajo, jefe, horarios, entre otros, para determinar si, efectivamente, es víctima de bullying laboral y proceder a actuar para frenar el abuso.