24 May 2018 - 1:22 a. m.

Como en Black Mirror, China implementa un sistema de clasificación social

Un programa del gobierno mide a través de calificaciones financieras, sociales, legales y políticas a cada uno de sus ciudadanos. Las personas reciben una puntuación que les permite acceder a beneficios o sanciones, como por ejemplo no poder comprar tiquetes aéreos o ver reducida la velocidad de internet en sus hogares.

Redacción Actualidad

Como si fuese un episodio de la serie Black Mirror, en China se ha implementado un sistema de calificación social que evalúa si los ciudadanos son aptos para acceder a beneficios o recibir sanciones por el gobierno.

Un ejemplo de este nuevo sistema se conoció esta semana, cuando el gobierno chino les negó a 11 millones de personas el tomar vuelos y a 4 millones de tomar el tren por tener una baja calificación social. El promedio, calculado por el gobierno, se mide a través de calificaciones financieras, sociales, legales y políticas de cada uno de sus ciudadanos.

Todas las personas pasan a recibir puntuaciones en función de su comportamiento para estimar su “nivel de confianza” en una situación particular. Según la puntuación de cada uno, se tienen beneficios o sanciones.

En la actualidad, existen más de una docena de listas a nivel nacional compuestas por nombres de ciudadanos que se basan en infracciones cometidas, como la mala conducta en los aviones o trenes o no cumplir con una sentencia judicial, por ejemplo. Estas personas pasan a componer una lista pública construida por el Tribunal Superior Popular chino en la que sus nombres y números de identificación quedan registrados en una web de deudores.

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El sistema luego determina cuáles serán los castigos para estas personas que aparecen en esta lista, que pueden ir desde la restricción para tomar un avión o un tren hasta reducir la velocidad de internet en sus hogares.

Pero además de esto, los infractores tampoco pueden alojarse en hoteles de cuatro y cinco estrellas, enviar a sus hijos a escuelas caras, reservar coches de alquiler baratos o realizar compras de lujo en línea.

El objetivo del sistema de crédito social de China es el tomar medidas contra los que no pagan o cumplen con los patrones de comportamiento. Sus defensores afirman que con esto se manda un fuerte mensaje a la sociedad, mientras que sus críticos dicen que esto es una forma de acoso y podría esconder incluso una persecución política.

La presión social incluso va más allá en algunas regiones de China. Hay provincias en las que se ponen fotografías de deudores en cines, buses y periódicos con el objetivo de sancionar a los infractores. En otras, por ejemplo, al intentar llamar por celular a un infractor se reproduce un mensaje en el que se recuerda que la persona a la que quieren contactar tiene una deuda pendiente, según reporta Business Insider.

Solo el pasado diciembre se añadieron 8,8 millones nombres de deudores nuevos a estas listas negras. El gobierno chino espera perfeccionar este mecanismo para el año 2020.

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