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Permanecer despierto hasta altas horas de la noche estudiando para un parcial o terminando un largo trabajo que hay que entregar a primera hora del día siguiente, ha dejado de ser un problema para los universitarios, quienes han encontrado bebidas y algunos productos que al mezclarlos los ayudan a no dejarse vencer por el sueño. La coca cola con cafiaspirina, los energizantes y un café bien cargado se han convertido en las soluciones más prácticas para lograr pasar la noche en vela.
Sin embargo, la mayoría no son recomendables, por los efectos adversos que pueden tener sobre la salud. Conscientes de esta situación, preocupados por el aumento del número de jóvenes que sufren de insomnio y de gastritis y en busca de garantizar el bienestar de sus estudiantes, el departamento de Alimentos y Bebidas de la Universidad de la Sabana decidió asumir el reto de fabricar su propio café.
Durante tres años la tostadora y distribuidora Café Devotion se dio a la tarea de encontrar una mezcla perfecta de granos que proporcionara un sabor suave y tuviera un nivel mínimo de cafeína y de acidez. “Se pueden tomar una taza supercargada a las 10:00 de la noche y aunque los mantendrá despiertos para que puedan estudiar, podrán conciliar el sueño fácilmente cuando así lo deseen”, explica Wilson Hernández, chef de esta institución educativa y autor de novedosas iniciativas en el campus, como la creación de una cafetería light para las mujeres que deseen cuidar su figura.
Después de probar la bebida –elaborada con granos de café de Boyacá, Cundinamarca y Huila– y de comprobar sus beneficios, se abrió hace un par de semanas Punto Café, una acogedora esquina ubicada en medio del campus universitario, en la que no hay sillas sino barras para que los estudiantes disfruten del café mientras leen fotocopias, conversan o repasan los temas para el parcial. Ninguno de los productos cuesta más de $3.000, con lo cual se busca garantizar el acceso de toda la comunidad.
El éxito de esta iniciativa fue casi inmediato. Diariamente se venden 200 cafés en diferentes presentaciones (granizado, expreso, capuchino, tinto, etc.) y aunque la inversión que hizo la universidad para lograr esta bebida, preparada con una máquina que sólo se vende en Rusia, fue bastante alta (cerca de $70 millones), sus promotores están convencidos de su efectividad. “Los estudiantes tienen acceso a un café de calidad, a una alternativa saludable para lograr pasar la noche entre libros”, concluyó Hernández.