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Confesiones del espejo

Pilar Castaño se aventura con un libro sobre la frivolidad.

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Angélica Gallón Salazar
02 de mayo de 2009 - 02:09 a. m.
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“¡La frivolidad es esencial! y ese  es el gran tabú, porque nadie quiere hablar seriamente sobre  frivolidad”, sentencia Pilar Castaño, quien tiene la convicción de que nadie puede escapar a los designios de la moda, “a la final nadie sale desnudo a la calle”, añade, y sea lo que sea que alguien elija —esa vieja camiseta, el simple saco de rombos o unos jeans clásicos—, ya con esa elección se está emitiendo un mensaje. “Tenemos que entender que para proyectarnos al mundo exterior que nos espera tenemos que editarnos y esa edición implica un gran conocimiento de lo que somos. Para eso tenemos que enfrentarnos al espejo y tener un diálogo intimo con ese personaje que nos devuelve esa imagen de lo que somos”, complementa esta biblia de la moda que se ha aventurado a sacar un libro justamente titulado Señor espejo.

Para que nadie más tenga que esconder esas cosas que no le gustan detrás de un horroroso buzo negro motoseado, para que la redondeces de unos gorditos no se mal-cubran con una falda que hace un desastre con las nalgas, este libro es algo así como una carta de navegación por el mundo de los zapatos, los colores, las gabardinas y los vestidos que grita en cada línea ¡no le tengas miedo a la moda!, porque siempre habrá un corte o un modelo que favorezca tu silueta.

“Yo quiero que haya una confrontación agradable y honesta de la mujer frente al espejo, frente a su edad, su estatura, su peso, porque así se puede producir mejor para que no esconda sus defectos, sino que los maneje. Uno debe jugar con la moda, que en esencia es un gran proceso creativo. Tenemos que ser nuestras propias musas”, explica Pilar, a quien esta pasión por el estilo y sus mágicos mandatos le vino de su abuela, que tiene 101 años y lleva 90 cosiendo.

Hay muchas preguntas en el tablero y pocas se atreven a hacerlas porque se sienten fuera de lugar, por eso este libro empieza por esa condenada pregunta de cada mañana: ¿qué me pongo?. “En mi libro y en mi primera columna que sale en la revista Cromos desde el lunes de la próxima semana voy a estar ahí para resolver las dudas más simples. Uno de los grandes problemas es que nosotras  mismas no sabemos qué nos queda bien, si somos un cuerpo de pantalón, un cuerpo de botas, de abrigo o de chaqueta; si eso lo descubrimos, la vida se nos facilita, perdemos menos tiempo y sobre todo menos dinero”.

En este detallado trabajo Pilar Castaño se dio cuenta, por ejemplo, tras entrevistar a las 16 mujeres gordas que habían sido seleccionadas por el director de teatro Mario Morgan para el montaje del Teatro Nacional, que en Colombia no hay oferta para mujeres de grandes tallas. “Mario les pidió que trajeran un tipo de falda negra y sólo la llevó una que la hizo con un mantel, ninguna de las otras encontró nada que se ajustara a sus mediadas. Eso es una vergüenza para una industria”.

Además de útiles consejos, de la compilación de entrevistas con importantes diseñadores de moda nacional e internacional y de las cientos de referencias históricas sobre Coco Chanel, Yves Saint Laurent o Miuccia Prada, el Señor espejo, de Pilar Castaño le explica a las mujeres que hay unas prendas intemporales que han sobresalido  a través de las décadas y cuyo uso nunca pasa de moda, como  el sastre pantalón, que impera desde los años 30 con la enigmática Marlene Dietrich; los tacones, con los que las piernas se vuelven eternas, o las gabardinas, la prenda con la que según Castaño una mujer que ya tiene sus años “logra mantener su  misterio”.

Por Angélica Gallón Salazar

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