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Conos con sabor a sal

Después de dar la vuelta a Suramérica en busca de ideas, Juan Manuel Arango decidió mezclar la comida colombiana, la japonesa y el ingenio brasileño..

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Diego Alejandro Alarcón
23 de diciembre de 2009 - 10:02 p. m.
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Ya había recorrido gran parte del trayecto. Partió de Bogotá en su moto Susuki V-Storm con rumbo a los países del sur. Viajaba por las carreteras porque desde muy joven quiso conocer Suramérica para ser testigo de primera mano de sus paisajes y porque debajo de su casco, en su mente, más que recorrer las ciudades con la bandera ondeante del turista, quería conocer la gastronomía de estas latitudes. De vuelta en Bogotá abriría un restaurante. ¿De qué?, aún no lo sabía.

Fue en Brasil, el último de sus destinos, en donde finalmente encontró lo que buscaba: una “idea con potencial”. Vio cómo en Río de Janeiro los temakis, una presentación del sushi japonés en la que el arroz y el resto de ingredientes se entremezclan en el interior de una hoja de alga nori enrollada como un cono, se vendían como refrescos en los puestos de comidas rápidas. Entonces, imaginó una temakería en Bogotá. ¿Por qué no hacer también conos de patacón para incluir las suculencias de la cocina colombiana?, y en el pensamiento apareció la palabra “¡eureka!”.

Regresó al país con la cabeza llena de pensamientos girando alrededor de la forma de un cono. Terminó su periplo en enero del año pasado y comenzó a gestionar los trámites para abrir su ópera prima, la mejor idea que había tenido desde que se graduó de administrador de restaurantes. Así fue como Juan Manuel Arango, un manizaleño de 31 años, comenzó a erigir Conosur, un sitio en el que no se necesitan cubiertos para comer y en donde a veces resulta complicado asimilar que los conos, incrustados en el imaginario colectivo como sostenes de despampanantes bolas de helado, puedan tener un sabor salado, conos que además de calorías entregan proteína.

“Esta comida resulta bastante llamativa para los clientes, algunos se acercan a mí para decirme que nunca habían visto algo así y que el concepto les parece divertido y original”, comenta Juan Manuel, luego de aclarar que hay quienes miran y miran los conos antes de comer, como si no creyeran que pudiera ser posible.

El menú es bastante variado. Se pueden ordenar tamikis y conos de patacón con ingredientes marinos como salmón, atún, anguila y jaiba, y otros más tradicionales: carne desmechada, hogao, chorizo, chicharrón, maduro, suero costeño, costillas de cerdo y fríjoles.

Por supuesto, no vender helados en un restaurante de conos sería como ir a una farmacia y no encontrar medicamentos. Los hay con sabor a maracuyá, brownie, galletas y lyches. Aún así, estos conos no son convencionales, son una especie de pirámide de arroz tostado comprimido sobre la que descansa una bola de helado a merced de una boca hambrienta.

El híbrido gastronómico de Conosur hasta el momento les ha correspondido con éxito a Juan Manuel y a su primo Santiago Arango, quien lo acompaña como socio en el proyecto. Este año abrieron la tercera temakería en Bogotá: hay una en la Zona Rosa, otra en la Zona G y en la carrera 9 con calle 80. El emporio del cono comienza a dar sus primeros pasos.

Por Diego Alejandro Alarcón

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