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Desde el 26 de abril hasta el 19 de agosto en la sala de exposiciones temporales del Museo Nacional, están en exhibición las obras de la pintora antioqueña Débora Arango titulado: Sociales Débora Arango llega hoy, muestra conformada por 50 óleos y acuarelas de medio y gran formato. Sus obras son el retrato de la época más violenta que ha tenido Colombia.
Arte y violencia son formas de materializar conductas que requieren ser comunicadas para diferenciar y revelar lo innegable, desconocido y disfrazado dentro de la sociedad. Por medio de éstas se configuran tanto las expresiones como los comportamientos sociales. El objetivo del arte está en el arte mismo y el de la violencia responde a ese arte que proviene de la mala conducta de la sociedad.
El arte es una fuente de goce estético y hace parte de un patrimonio cultural. Contribuye al lenguaje con el fin de enriquecer la comunicación; depende del momento histórico en el que actúa, pasado, presente y futuro; revela su carácter subjetivo que puede ser apreciado o aborrecido por las personas.
Los artistas comprometidos con su época deciden expresar la inconformidad no solo de ellos sino la tristeza, el remordimiento y el dolor de un pueblo que ha venido siendo explotado, manipulado, agredido, desaparecido y silenciado. Entonces aparecen unas propuestas en las que el arte y el artista se convierten en un medio para cuestionar, criticar y reflexionar; esta herramienta que posee el ser humano sirve para expresar libremente algo que es propio de su ser, algo que representa sus más profundos y puros sentimientos.
A su vez el arte debe potencializar en el hombre el desarrollo de dichas pasiones y estimular su actividad mental. Se contextualiza este concepto con un tiempo ya que toda obra es legitimada según su periodo histórico que le suministra la importancia.
Los óleos y las acuarelas fueron las técnicas de Débora Arango, pintora expresionista antioqueña que plasmó acontecimientos tan relevantes como el sucedido el 9 de abril de 1948, la muerte de Gaitán que desatara una época de violencia desenfrenada.
Débora es una figura muy importante en la historia del arte colombiano ya que fue la primera mujer colombiana que se atrevió a pintar desnudos, por lo que fue duramente criticada, también lo fue por los retratos de conocidos políticos pintados con forma de animales. Abordó la crítica social y la política de su época: pintó obreros marginados, monjas, prostitutas, mujeres relegadas, el dolor y el maltrato, la situación política y las manifestaciones populares.
A finales de la década de los treinta Débora dijo que “la vida, con toda su fuerza admirable, no puede apreciarse jamás entre la hipocresía y el ocultamiento de las altas capas sociales; por eso mis temas son duros, acres, casi bárbaros. Por eso desconciertan a las personas que quieren hacer de la vida y de la naturaleza lo que en realidad no son”.
Corrupción del arte, así fue denominado el trabajo de Débora Arango, quien fue muy polémica por el contenido de sus obras porque todo lo que era plasmado en sus lienzos rasgaba el orden moral de la época. Sus trazos fueron gritos de desacuerdo para el orden social que se imponía en esa época por medio de la violencia, en sus obras también se confrontan temas como los derechos de las mujeres que años más tarde obtendrían el derecho de sufragar.
Por Catherine Leyva, colaboradora de Soyperiodista.com