30 Apr 2010 - 4:38 a. m.

‘Del complot sabía el DAS’

Salvatore Mancuso acusa a ex directora del organismo en montaje a la Corte.

Redacción Judicial

La explosiva declaración que entregó el ex jefe paramilitar Salvatore Mancuso, según la cual la ex directora del DAS, María del Pilar Hurtado, y la ex subdirectora de Operaciones, Marta Leal, estuvieron detrás del complot para enlodar al magistrado auxiliar de la Corte Suprema, Iván Velásquez, reabre uno de los capítulos más azarosos pero menos investigados de los últimos tiempos: el caso Tasmania.

El episodio se dio a conocer el lunes 8 de octubre de 2007, cuando el presidente Álvaro Uribe, en publicitada rueda de prensa en la Casa de Nariño, informó que a través de una carta, firmada por el detenido José Orlando Moncada Zapata, alias Tasmania, se enteró de que funcionarios del CTI y delegados de la Corte lo habían contactado para que, a cambio de beneficios procesales, supuestamente acusara al Jefe de Estado de haber ordenado el asesinato de un paramilitar, conocido como alias René.

La Fiscalía ordenó una investigación contra el magistrado Velásquez. Nueve meses después se concluyó que montaje sí hubo, pero en su contra y, por esto, al tiempo que lo absolvió, ordenó la Fiscalía indagar las conductas del abogado de Tasmania, Sergio González; del narcoparamilitar  Juan Carlos El Tuso Sierra y del propio Tasmania.

Sin embargo, nada ha pasado en los últimos dos años y medio a pesar de que Velásquez desde el primer día en que fue interrogado lo tuvo claro: “Es un complot, no sé urdido por quiénes, cuyo objetivo es deslegitimar las investigaciones que adelanta la Corte Suprema de Justicia para establecer eventuales vínculos entre miembros del Congreso y grupos paramilitares”.

Y precisó entonces: “Resulta extraño que esa acusación se hubiera producido después de que la Sala Penal citó a indagatoria al senador Mario Uribe. Si hacemos un recuento cronológico, encontraríamos que el 10 de septiembre se produce la reunión en Medellín (la entrevista de la Corte con Tasmania); el 11 el Presidente me llama para saber si algún bandido está declarando en su contra; el 26 se abre el proceso contra Mario Uribe y se cita a indagatoria. El 2 de octubre me entero de que en el DAS existe una carpeta de inteligencia relacionada conmigo (...) y el 8 de octubre, previa renuncia de Uribe Escobar a su condición de congresista, la Casa de Nariño expide el comunicado”.

Un mes antes de la absolución del magistrado Velásquez, el propio Tasmania le confesó a la justicia que ese 10 de septiembre de 2007, cuando llegó el magistrado, su abogado Sergio González le entregó un papel y le dijo que lo firmara, que quien lo mandaba era El Tuso Sierra, y que además “era para beneficio de todos”. Cuando ‘reventó’ el caso, la Corte y el Presidente se enfrentaron. Tasmania lo admitió así: “Me ofrecieron buenos beneficios y me dijeron ‘eso es un escándalo que todo pasa y tome eso como una amenaza; son favores que se les van a hacer a unos señores y es mejor estar bien con ellos’”.

En su retractación, Tasmania dijo que a El Tuso Sierra —extraditado en mayo de 2008— lo conocía desde el suroeste de Antioquia, en Andes, y que sabía muchas cosas que diría en su momento. Y aclaró que Sierra fue quien le mandó al abogado Sergio González para que lo representara y que, además, fue su apoderado días antes de mandar la carta al Presidente. Concluyó entonces: “Sergio fue el que armó todo (...) No sé cómo le llegó la carta al Presidente, pero le llegó muy rápido”.

Nada de esto fue investigado, en el ambiente quedó la sensación de que el caso Tasmania era un asunto del pasado, pese a que Velásquez lo dijo sin rodeos: “La Fiscalía se quedó a medio camino”. Ahora, en palabras de Mancuso, regresa para enlazarse con otra investigación en ciernes: el espionaje del DAS y los métodos que usó para infiltrar y desprestigiar a la Corte Suprema de Justicia. “En ese complot participaron María del Pilar Hurtado, directora del DAS, y Marta Leal, funcionaria de inteligencia. Los detalles del caso los tiene Juan Carlos El Tuso Sierra”.

La cronología del complot contra el magistrado Velásquez está contenida en una comunicación enviada por un fiscal anticorrupción. Allí se reseña que el abogado Sergio González le contó a un familiar del Jefe de Estado la denuncia de Tasmania, aunque al fiscal le generó suspicacia que, una vez la carta le fue enviada al Presidente, Tasmania fue trasladado súbitamente al pabellón donde se encontraban recluidos los jefes paramilitares incluidos en Justicia y Paz. Pero, ¿cómo llegó la misiva de Tasmania a la Casa de Nariño?

El vacío lo pretende llenar ahora Mancuso con su declaración desde Estados Unidos. Al menos lo que hoy se sabe es que en su momento, de la famosa carta de Tasmania tuvieron conocimiento Marta Leal y María del Pilar Hurtado. No obstante, aunque la misiva era del 10 de septiembre, sólo hasta el 2 de octubre un fiscal y funcionarios del DAS entrevistaron a Tasmania para que refrendara desde la cárcel las acusaciones que expuso. Sin embargo, las sospechas las resaltó el magistrado Velásquez desde hace dos años. Según él, fue “sumamente extraño” que sólo tres semanas después de que la carta le llegara al Presidente o a la directora del DAS se le informara del hecho a la Fiscalía.

En todo este enredo, en su momento hubo una declaración del ideólogo paramilitar Iván Roberto Duque, alias Ernesto Báez, que pasó de agache en el proceso. Dijo el ex jefe paramilitar que conoció a Tasmania en la cárcel y que alguna vez éste le confesó el complot. Le reconoció que la carta se la llevó escrita el abogado Sergio González, del que dijo que “los señores” le ofrecieron casa para su mamá, plata para montar un negocio y su traslado a Justicia y Paz. Pero como no lo cumplieron, supuestamente Báez le aconsejó que le escribiera una carta al magistrado Velásquez para aclarar lo sucedido, porque esos montajes no se podían admitir en Justicia y Paz.

Lo que contó después Báez nunca se exploró pero fue de lo más explosivo: que el abogado González tenía comunicaciones permanentes con El Tuso Sierra y  Tasmania y que “traía razones de personas muy importantes de afuera, entre los cuales estaba un hermano del señor Presidente, el señor José Obdulio Gaviria y el señor Mario Uribe”. No obstante, Báez resaltó que eso era lo que decía el abogado, pero que a él no le consta nada. Lo cierto es que Iván Roberto Duque sostuvo que fue él quien llevó a Tasmania a su retractación y que le consta que cuando lo hizo le oyó al paramilitar decirle a su abogado González: “Entonces que empiecen a matar a mi familia, doctor, porque eso es así”.

Mancuso parece ofrecer pistas para aclarar el episodio que dio origen al enfrentamiento entre la Corte y el Ejecutivo. Fue el caso Tasmania, hasta hoy insuficientemente investigado, el que ocasionó la fractura entre ambos poderes. De allí se desprendió la pelea entre Álvaro Uribe y el entonces presidente de la Corte, César Julio Valencia Copete y, en general, la cascada de fricciones y espionaje probado en contra del alto tribunal. Si el expediente de Tasmania se hubiera desarrollado a fondo, es probable que las rencillas fueran cosa del pasado. Marta Leal y María del Pilar Hurtado tienen otra culebra que aclarar. La primera está detenida. La segunda espera decisiones de la justicia.

Muñoz dijo que no controvierte a criminales

En relación con las declaraciones entregadas por  Mancuso, el director del DAS, Felipe Muñoz, recalcó que no controvertirá acusaciones de criminales y que será la justicia la encargada de contrastar estos señalamientos. Agregó que la próxima semana comenzará la discusión en el Congreso para reformar el DAS y crear la Agencia Nacional de Inteligencia.  A su turno, en una nueva decisión judicial, el ex director de inteligencia del DAS Carlos Arzayús, procesado por el escándalo de las ‘chuzadas’ fue acusado de los delito de concierto para delinquir, violación ilícita de comunicaciones y abuso de autoridad.

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