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El ‘boom’ de los gastrosexuales

Un estudio británico confirma la existencia de una nueva tribu urbana: hombres entre los 25 y 45 años amantes de la gastronomía.

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Mariana Suárez Rueda
31 de octubre de 2009 - 08:59 p. m.
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Para estos caballeros jóvenes, refinados, ambiciosos, apasionados y conquistadores la cocina no sólo se convirtió en uno de sus mayores placeres, sino en una efectiva arma de seducción y entretenida actividad que les permite lucirse, satisfaciendo el paladar de sus comensales. No tienen más de 45 años, su vida social es bastante agitada y, generalmente, son hombres a los que les gusta impresionar a los demás.

Se trata de una nueva tribu urbana que en Europa recibe el nombre de los gastrosexuales y que hace poco fue descubierta por una investigación de la consultora británica Future Foundation —por petición de la empresa inglesa Pur Asia, en vísperas del lanzamiento de su último producto culinario—, que buscaba identificar tendencias relacionadas con el género masculino, la comida y la cocina.

Gracias a este estudio se evidenció que ahora existe un grupo bastante grande de hombres con cierto poder adquisitivo, expertos en preparar cenas románticas, elegir los mejores restaurantes y los vinos más exquisitos. Según el informe de 30 páginas publicado por Future Foundation, el 53% de estos hombres preparan alguna de las tres comidas del día y el tiempo que le dedican a la cocina es de aproximadamente 27 minutos diarios.

 Paul Aikens, director de marketing de Pur Asia, explicó en una entrevista al periódico argentino Clarín, que su intención al ordenar la realización de este estudio era “saber si los hombres estaban cocinando más, por qué lo hacían y qué motivaba esos deseos. El fin era averiguar sus habilidades culinarias y los factores que influían en sus elecciones”. Y efectivamente descubrieron que en estos últimos años los cursos de cocina para aficionados se han puesto de moda entre este tipo de hombres, que comparten su afición por la cocina con su labor como abogados, ingenieros, administradores o médicos.

Maritza Victoria Vélez, de la Academia Colombiana de Cocina Verde Oliva, explicó que esta tendencia europea de los gastrosexuales no es ajena a nuestro país y que cada vez es mayor el número de hombres jóvenes que quieren perfeccionar sus dotes culinarios para descrestar a su pareja, familia y amigos. Contrario a lo que se piensa, agregó, la cocina dejó de ser un lugar exclusivo para las mujeres y, por el contrario, se convirtió en la actividad favorita de un grupo representativo del género masculino. “Y esto se ve reflejado en la academia, en donde el 60% de los estudiantes son hombres y sólo el 30% mujeres”.

Aunque hay alumnos mayores, explicó Vélez, generalmente están alrededor de los 20 y 30 años, y muchos de ellos se adentraron en el maravilloso y seductor mundo de la gastronomía, porque estaban cansados de los domicilios y querían comer mejor y más rico. Además, se convirtió en una divertida actividad social. Este es el caso de Santiago Vélez, un músico paisa de 27 años que aprendió a cocinar para poder sobrevivir y luego terminó enamorándose de la gastronomía.

“Cuando llegué a Bogotá a estudiar tenía que prepararme mi propia comida para no vivir comiendo en restaurantes y, poco a poco, me fui encarretando con esto”. Después de varios cursos y de probar e inventarse distintas recetas, Vélez se ha convertido en todo un experto, y confiesa que el plan que más disfruta es cocinarles a su novia y amigos.

Rodrigo Cascón, un reconocido cocinero argentino, protagonista del programa del canal Home & Health, Chef a domicilio, no puede evitar sonrojarse cuando le hablan de los gastrosexuales, pues a pesar de que su gusto por la gastronomía comenzó cuando era niño y su abuela materna lo deleitaba con suculentos platillos, con el paso del tiempo se dio cuenta de que efectivamente la habilidad para cocinar funciona como arma de seducción y empezó a utilizarla. Eso sí, “solamente como último recurso, cuando todo me ha fallado con esa chica que tanto me gusta”.

Famosos en la cocina

El representante a la Cámara Augusto Posada hizo sus primeros pinitos en la gastronomía a los 19 años como ayudante de cocina de dos restaurantes en Estados Unidos. Allí, aprendió algunos secretos para preparar deliciosos platos españoles e italianos. Cuando regresó al país su gusto por la cocina era aún mayor, así que cada vez que tenía tiempo armaba programa para cocinarles a sus amigos en alguna casa.


A Posada le gusta ser arriesgado y atreverse a probar con ingredientes nuevos y salsas agridulces. Durante su paso por la universidad, siempre que invitaba a una niña a salir por primera vez, la llevaba a su cocina en donde la deleitaba con exquisitas recetas. De hecho, durante sus primeros meses de casado aprovechó sus dotes culinarios y no sólo descrestó a su esposa, sino que le enseñó algunos consejitos.

Esta misma afición la comparten el actor Fabián Ríos y el cantante Lucas Arnau, a quien le encanta preparar diferentes recetas y compartir su dotes de chef con su esposa, Isabel Cristina Estrada, a quien impresionó con su habilidad para cocinar. Sin embargo, a veces esta técnica de seducción, que caracteriza a los gastrosexuales, puede ser contraproducente.

Andrés López, un administrador de empresas de 27 años, confiesa que muchas de sus novias se ponían celosas porque él le dedicaba más tiempo a la cocina que a ellas. “Cuando cocinas para alguien y le das en la vena del gusto con lo que preparaste es fantástico, además porque ellas valoran mucho el esfuerzo. Pero otras lo ven como una afición incómoda que le resta tiempo a la relación”.

López dejó a un lado su trabajo en la bolsa para formarse como chef. Además de tomar cursos para amateurs montó una empresa junto con su familia que ofrece servicios para algunos colegios. “Todo entra por los ojos y un plato bien servido conquista a cualquiera”, cuenta. Por eso, quiso adentrarse en las cocinas de los colegios para enseñarles a los chefs a preparar comida saludable que luzca atractiva a la hora de servirse.

Para todos estos hombres jóvenes, apuestos y amantes de la buena mesa, la cocina es una especie de lenguaje romántico que funciona en la medida en que se improvise y se les preste atención a los detalles. Aunque la mayoría se sorprende cuando escucha el termino de gastrosexual, todos coinciden en que un buen chef definitivamente es un excelente conquistador.

¿Soy un gastrosexual?

Si responde afirmativamente al menos a cuatro de las siguientes preguntas, elaboradas por la revista peruana Dionisis, especializada en gastronomía, quiere decir que usted forma parte de la tendencia de los gastrosexuales:

1. ¿Le gusta impresionar, pide o espera ser reconocido por un plato bien hecho?

2. ¿Cocina para su círculo de amistades al menos una vez al mes?

3. ¿Coopera en casa, pero con estilo, aportando el toque del sabor?

4. ¿Con sus platos y presentaciones parece gritarle al mundo lo moderno que es?

5. ¿Para usted cocinar es una parte importante de su identidad y su vida social?

6. ¿No le importa gastar lo que sea con tal de tener ese plato, esa copa, ese ingrediente que llega desde algún exclusivo lugar del

Por Mariana Suárez Rueda

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