Desde hace meses en los principales centros comerciales del país se está promocionando un producto que promete ayudar a los fumadores a dejar su vicio. Se trata del cigarrillo electrónico, un dispositivo que supuestamente no tiene los mismos componentes dañinos que uno normal, se puede utilizar con esencias de varios sabores y en vez de humo produce vapor de agua.
Cientos de personas se han dejado seducir por este método, desconociendo que no ha sido aprobado por la Organización Mundial de la Salud, debido a que se ha comprobado que tiene pequeñas dosis de nicotina y de sustancias tóxicas que causan cáncer, enfermedades respiratorias y cardiovasculares, igual que un cigarrillo tradicional.
El auge que está teniendo este dispositivo alertó al Instituto Nacional de Cancerología, que se dio a la tarea de recopilar la documentación científica que sustenta los efectos nocivos del cigarrillo electrónico para la salud y presentarla el jueves a la opinión pública.
Carlos Vicente Rada, director de esta entidad, advirtió que su objetivo es prevenir a la ciudadanía para que se abstenga de comprar este producto que, además de perjudicial, es ilegal. “El artículo 4 de la Ley 1335 de 2009 prohíbe la venta de este tipo de dispositivos que, incluso, pueden resultar atractivos para los niños”.