11 Aug 2011 - 10:00 p. m.

"El enemigo es el invierno

Cuatro años les tomará a los productores estar listos para enfrentarse a nuevos desastres naturales y al cambio climático, según el gerente de la Federación Nacional de Cafeteros.

Redacción Vivir

El calentamiento global preocupa a los cultivadores de café. Preocupa a los 200 mil pequeños productores del grano que resultaron damnificados por las lluvias incesantes de la primera ola invernal y, también, al gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz, quien aseguró ayer enfáticamente: “Preparar a la caficultura para el cambio climático es una responsabilidad transversal”. Del Gobierno. De los mismos productores. Y, claro, de la Federación.

Y no es para menos la inquietud que hoy ronda al gremio. La producción ha caído  13% en los últimos doce meses (aunque el valor del grano se ha incrementado cerca del 52%), las estimaciones que se tenían para el final de este año —que hablaban de una producción de entre 9,5 y 10 millones de sacos— han tenido que replantearse y ya se espera un máximo de 9 millones de sacos. Las lluvias han sido las causantes de este escenario y lo peor está por venir según las alarmas que ha lanzado el Ideam: “En octubre lloverá más que en abril”, ha dicho Ricardo José Lozano, director de la institución.

¿Están preparados los cafeteros para esa segunda ola invernal? “No —responde Muñoz sin titubear—, preparar a Colombia de verdad significa tener por lo menos el 90% de la caficultura en variedades resistentes y en cultivos tecnificados”; y hasta ahora sólo el 30% cumple con esas dos condiciones y un 30% más está tecnificado, pero con plantas vulnerables. La meta se cumpliría en cuatro años si se trabaja al ritmo de renovación que estima Muñoz: 130 mil hectáreas por año.

La misión no es fácil. “No tendría ni sentido económico, ni social, ni sería eficiente, renovar todo ya”, dice el presidente de la Federación. Explica que la renovación se hará por etapas, para reemplazar los cultivos que estén envejeciendo o los que resulten afectados por enfermedades.

Así explica Muñoz el alcance de la palabra tecnificar: “Significa sembrar entre cinco y seis mil árboles por hectárea, a distancias adecuadas de acuerdo con la topografía, en variedades que sean más productivas y resistentes, con un modelo productivo que incluya la renovación del 20% del cultivo cada cinco años, de tal forma que se mantenga joven y productivo”. Cuando habla de plantas resistentes se refiere, por ejemplo, a la variedad Colombia, creada por Cenicafé, con mayor resistencia a la roya. O la Castillo, también con baja vulnerabilidad a esta enfermedad y de grano grande y productivo.

Muñoz repite que “el principal enemigo de los caficultores es el invierno”, dice que trae consecuencias graves al inundar los cultivos, al atravesar las nubes que disminuyen la luminosidad que alimenta las plantas. “¿Que si hay como atenderlo? Lo estamos haciendo. No podemos ponerle un paraguas a Colombia, pero sí podemos prepararnos para la inestabilidad del clima”.

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