16 Mar 2009 - 11:00 p. m.

El físico del origen del universo

John Ellis, científico del Colisionador de Hadrones.

Santiago La Rotta

John Ellis pasa los días y las noches, las largas jornadas de trabajo y los ratos libres de una tarde de domingo pensando en la existencia de las partículas, la formación del universo, la constitución de la materia y otro cúmulo de preocupaciones que lo persiguen desde hace más de 25 años, cuando entró a formar parte del equipo investigador de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN). Por eso en septiembre del año pasado cuando le informaron que el Gran Colisionador de Hadrones —una vasta máquina que busca recrear las condiciones en las cuales el universo nació y establecer cuál es la partícula que le dio origen a todo lo que existe—, había sufrido una falla, su mundo, alejado de la crisis económica y las guerras endémicas del hombre, se vino abajo.

“Yo estaba en Suecia para dictar una conferencia acerca del LHC (la sigla en inglés del Colisionador). Y en ese momento pensé: ¿Cómo doy la charla justamente cuando la máquina se ha dañado?”, recuerda Ellis, un físico teórico británico que se dedica a desentrañar los misterios de la existencia desde el papel, desde el ensayo y el error de unas ecuaciones que tratan de traducir en números una realidad que no es palpable, siquiera imaginable, para la mayoría de los hombres.

Ellis fue director teórico durante seis años de los trabajos del LHC. Ahora es el encargado de ser el enlace entre el CERN y los países que no son miembros de la institución, pero que participan en las investigaciones, como Colombia. Por eso decidió venir a visitarnos durante dos semanas y compartir, mediante conferencias y charlas en universidades y centros de investigación, sus conocimientos.

“Lo que hacemos en el CERN es abrir las páginas del libro de instrucciones del universo”, dijo con voz pausada mientras preparaba una charla que iba a dictar en la U. Nacional. Para Ellis, igual que para los científicos del CERN, el Colisionador es una especie de hijo un poco sobredimensionado, magnéticamente absorbente y cuyo desarrollo, de la mesa de diseño a la construcción, se demoró un cuarto de siglo. Sin embargo, reconoce que dentro de 15 ó 20 años el LHC permitirá resolver las dudas que la ciencia aún tiene sobre el origen del universo.

Por el momento el LHC está siendo reparado por el daño que sufrió cuando fue inaugurado y se espera que en septiembre vuelva a entrar en funcionamiento. Entre tanto, Ellis está dedicado a viajar alrededor del mundo para difundir la labor del CERN y socializar con la comunidad científica los resultados que se han alcanzado.

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