Durante más de la mitad de su vida Henry Molaison actuó como si hiciera cada cosa por primera vez. Podía repetir una conversación diez veces, verse una película en varias ocasiones sin recordar los personajes o el guión, desayunar dos veces en una mañana sin percatarse de que ya lo había hecho, preguntar cada vez que iba a salir de su casa las indicaciones para regresar y hasta olvidar que había conocido a una persona minutos después de que se la hubieran presentado.
Desde muy pequeño, este estadounidense nacido en Hartford, Connecticut, sufría de convulsiones. Los médicos le diagnosticaron epilepsia y le recetaron medicamentos para controlar la enfermedad. Pero a los 16 años fue atropellado por un ciclista y se golpeó la cabeza. Desde entonces su condición empeoró dramáticamente, a tal punto que en 1953 su familia accedió a que se sometiera a una delicada cirugía de cerebro, en la que William Beecher Scoville, neurocirujano del Hospital Hartford, le extrajo una parte importante de este órgano para reducir sus ataques epilépticos y brindarle una mejor calidad de vida.
La intervención fue un éxito. Sin embargo, durante su recuperación los médicos descubrieron que Molaison había perdido la capacidad para recordar. Aunque mantenía intactas las imágenes de su infancia, olvidaba todo lo que sucedía a su alrededor después de la operación. Había que indicarle varias veces el camino para llegar al baño, repetirle hasta el cansancio los nombres de sus doctores e incluso recordarle todos los días que tenía epilepsia y que estaba en el hospital porque le habían realizado una cirugía para curarlo.
A pesar de haber visitado a más de 100 doctores, ninguno pudo establecer las causas de esta particular condición que denominaron una amnesia profunda e irreversible. El año pasado, a sus 82 años de edad, Molaison falleció de una enfermedad pulmonar. Hasta entonces su identidad había permanecido en secreto. Los médicos, psicólogos y neurocirujanos que se referían a su caso lo llamaban el paciente HM.
Durante estos últimos 12 meses su cerebro se ha conservado, a -40 C°, en el Observatorio Cerebral de la Universidad de San Diego (EE.UU.) y esta semana, según reveló el diario The New York Times, comenzará su disección. Se trata de un procedimiento complejo que durará alrededor de 30 horas y mediante el cual los científicos esperan obtener 2.500 muestras de tejido y un mapa de su cerebro, que les permita descifrar las claves de la memoria, cómo se forman los recuerdos y por qué es posible perder sólo algunos, como le sucedió a Molaison.
Sin duda, se trata de un gran acontecimiento para la ciencia, que ha puesto sus ojos en el caso de este emblemático paciente sobre quien ya se ha escrito un libro y el próximo año se lanzará una película en la que se retratará su particular historia de vida.
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