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Holguer Cruz decidió abandonar el periodismo para dedicarse a la noble labor de enseñarle a un grupo de campesinos de la vereda Planadas, en Piedecuesta, Santander, el valor de la lectura y la escritura y la importancia de la escuela. En esta región del país ni los niños ni sus padres sentían entusiasmo por estudiar, creían que la única manera de salir adelante era con sus cultivos de mora. Por eso todos los libros o periódicos que circulaban por este lugar eran usados para envolver la fruta y evitar que se pudriera o se maltratara durante el viaje a Bogotá.
Cuando Holguer Cruz se mudó a vivir a Piedecuesta y luego conoció Planadas, supo que tenía una misión por cumplir. Así que empezó a visitar a los campesinos en sus casas durante la hora del almuerzo para leerles cuentos y narrarles fragmentos de la literatura clásica. Algunas de estas historias les recordaron los mitos y leyendas de su cultura popular y eso despertó aún más su interés. Poco a poco el profesor Cruz logró que los niños de la vereda aprendieran a escribir y plasmaran en un papel aquellos relatos que más les llamaban la atención. Finalmente, elaboraron un libro bastante rudimentario que comenzó a circular entre todos los habitantes.
Poco a poco la comunidad fue desarrollando el amor y la pasión por la lectura y la escritura, además de haber plasmado el legado de su tradición oral. El profesor Cruz bautizó a este hermoso proyecto Por los caminos de la palabra y con el paso del tiempo logró que otros colegas de la región vincularan esta estrategia a diferentes clases, como las de química, en las que ahora los estudiantes deben escribir un cuento de miedo cuyos personajes y lugares son los elementos de la tabla periódica.
Convencido de que esta iniciativa había transformado la vida de una comunidad y enriquecido la formación de un grupo de niños y adolescentes, cuyo destino se limitaba al trabajo de la tierra, el profesor Cruz presentó su propuesta pedagógica al concurso Compartir al Maestro, que desde hace once años se realiza en el país. Después de competir contra 1.450 proyectos, anoche Holguer Cruz fue galardonado con el Premio Gran Maestro 2009. Una distinción que reconoce el extraordinario trabajo que este profesor, de familia campesina, ha realizado por una comunidad que parecía condenada al analfabetismo.