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“Con su prominente barriga y los cachetes y la nariz colorados, Papá Noel está enviando el mensaje equivocado a la sociedad al promover la obesidad y el alcohol al volante”. Esta es la tesis de un controvertido informe del científico australiano Nathan Grills y la U. de Monash, publicado en la Revista Médica Británica, en el que se reflexiona sobre la imagen de este tradicional personaje y la forma como incide negativamente en los hábitos de la población.
Grills asegura que “este viejito simpático debería bajarse del trineo, dejar a un lado los pastelitos y aflojarle al brandy y la cerveza”, pues está validando prácticas que afectan la salud. Según este investigador australiano, la imagen tradicional de Papá Noel que lo muestra como un abuelito simpático y alegre hace pensar que la gente obesa es feliz. Y el mundo está viviendo una epidemia por cuenta del sobrepeso, que afecta a más de mil millones de personas.
“Las compañías lo han obligado a vender cigarrillos y alcohol, y ahora, en Australia, lo tenemos en publicidades de comida chatarra”, advierte Grills. Y aunque en su artículo aclara que no quiere atacar a esta legendaria figura, dice que llegó el momento de que Papá Noel reparta los regalos trotando y coma verduras en vez de galletas. De lo contrario, sentencia Grills, “habrá que evaluar la posibilidad de declararlo una amenaza para la sociedad”.