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El municipio donde nació la guerrilla del Eln hoy tiene menos pobladores que en el año 2000. Pasó de 10.000 a 8.500 habitantes. El estigma de ser una zona de la insurgencia fue la excusa para que la incursión paramilitar masacrara y desplazara a los simacoteros. Hoy Mauricio Cala, su alcalde, busca en Bogotá evitar que cierren el hospital del pueblo.
Por EDINSON BOLAÑOS
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