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El renacer de los gordos

Fabiola Posada y Lucero Gómez estuvieron al borde de la muerte. Perder peso fue su única salvación. La cirugía bariátrica se ha convertido en la esperanza para las personas con sobrepeso.

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Mariana Suárez Rueda
05 de septiembre de 2009 - 09:00 p. m.
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El 26 de noviembre del año pasado Fabiola Posada, conocida como La Gorda Fabiola por su divertido papel en el programa Sábados Felices, del Canal Caracol,  estuvo al borde de la muerte. En esos instantes de pánico en la Clínica Colombia, en Bogotá, mientras oía cómo las voces de sus seres queridos se alejaban y un horrible silencio invadía su mente, un grupo de médicos intentaban reanimarla. La diabetes la estaba matando.

Hasta ese momento sus 126 kilos de peso solamente le habían traído felicidad. Gracias a su sobrepeso conquistó a su marido, se gozó el colegio, disfrutó de su adolescencia y se convirtió en la gordita más popular de Colombia. La posibilidad de someterse a una dieta o a un programa de ejercicios para perder esos kilos de más y alcanzar un peso y una talla normales jamás la contempló. Se sentía absolutamente dichosa con su tamaño, atractiva, querida y deseada.

Sin embargo, con el tiempo su obesidad fue agudizando su diabetes y en los últimos años tenía que aplicarse todos los días cinco inyecciones de insulina y tomar diez medicamentos diferentes para mantenerse con vida. Aunque trató de manejar la enfermedad con una sonrisa, la situación era cada vez más insoportable. En varias ocasiones tuvo crisis en las que la desesperación se apoderó de su mente y lo único que hacía era rogarle a Dios que la llevara con él, pues ya no podría resistir más tiempo. Pero estaba tan aferrada a la vida que a los pocos minutos se arrepentía de sus plegarias y pedía perdón por haber deseado la muerte.

En repetidas ocasiones diferentes cirujanos bariátricos, incluido el doctor que le practicó el bypass al ex futbolista Diego Armando Maradona, Felipe Chaux, le propusieron realizarle esta intervención con el fin de que bajara de peso y recuperara su salud. “Mi respuesta siempre había sido no, pues creo que lo que le hacen al estómago en esa operación es antinatural”, cuenta Fabiola Posada con una sonrisa y 30 kilos menos de peso. Hace tres meses tuvo que cambiar de opinión al comprobar que esta cirugía era la única alternativa que tenía para seguir viviendo.

No fue una decisión fácil. Le aterraba la idea de entrar en un quirófano, de sentir dolor durante la recuperación y, sobre todo, de convertirse en una mujer delgada. Paradójicamente y contrario a lo que desean la mayoría de pacientes que se someten a una cirugía bariátrica, Fabiola Posada no concebía su vida sin ser gorda. “Eso es lo que soy, es lo que me identifica y lo que me ha permitido tener todo lo que siempre he querido; una familia, el amor del público y mi buen humor”.

Por eso, cuando ingresó al consultorio del médico Andrés Ospina lo primero que hizo fue pedirle que le curara la diabetes, pero que la dejara gorda. Imposible, respondió el doctor. Ante sus ruegos y la contundencia de sus argumentos, finalmente llegaron a un acuerdo: su estómago quedaría más grande de lo normal. “En la mayoría de cirugías bariátricas el estómago, cuenta Posada, queda del tamaño de un huevo y logré que el mío me lo dejara como el de una naranja”.

Después de definir la fecha de la operación comenzó el difícil proceso de bajar su azúcar a niveles mínimos. Para ello tuvo que seguir una dieta sumamente estricta y aprender a controlar las ganas que sentía de llevarse a la boca el chicharrón, el chorizo, las papas fritas y las gigantescas porciones de arroz con salsa de tomate que tanto le gustan.

Entre tanto, su compañera y amiga Lucero Gómez, quien también forma parte del elenco de Sábados Felices, cada vez perdía más kilos gracias a la cirugía de bypass gástrico a la que se había sometido el 10 de marzo de 2008. Al igual que Fabiola Posada, ella también había aprendido a convivir con el sobrepeso. Nunca se sintió acomplejada y, por el contrario, le sacó provecho a su figura y gracias a ella se consolidó como actriz.

Sin embargo, la diabetes puso en riesgo su vida y por eso decidió operarse. Lucero Gómez, a diferencia de La Gorda Fabiola luce ahora extremadamente delgada. “Bajé 50 kilos, me quité una persona de encima”, cuenta con desparpajo. El proceso de recuperación de estas dos amigas y estrellas de la televisión no fue doloroso, pero sí bastante riguroso. Las primeras semanas solamente podían tomar líquidos, luego empezaron a comer papillas y compotas, y, finalmente, alimentos sólidos.


“Sus organismos debían acostumbrarse a su nuevo estómago y, además, ambas tuvieron que aprender a adquirir hábitos alimentarios saludables”, explica Hernán Yupanqui, presidente de la Fundación Colombiana de Obesidad. Ahora Lucero Gómez se siente satisfecha con cinco cucharadas de arroz y un pequeño trozo de carne. Al estómago de Fabiola Posada, en cambio, le cabe un poco más de comida, aunque nunca las enormes porciones que solía comer antes.

Para estas dos entrañables amigas el bypass gástrico fue su oportunidad de seguir con vida y de superar una enfermedad tan terrible como la diabetes. Ninguna tuvo que volver a ponerse inyecciones de insulina ni tomar medicamentos. Ambas aprendieron a comer de una manera saludable y hoy en día se sienten más ágiles y activas. Y aunque la obesidad se había convertido en su fortaleza casi las lleva a la tumba, al igual que podría sucederles a los 1.200 millones de personas en el mundo que sufren de sobrepeso.

Qué es el bypass gástrico

Hernán Yupanqui, presidente de la Fundación Colombiana de Obesidad, explica que esta cirugía consiste en disminuir el volumen del estómago y eliminar una zona del intestino. Se recomienda para las personas con un índice de masa corporal mayor de 40 o para quienes lo tienen en 35, pero sufren de una enfermedad asociada severa, como la diabetes.

Al igual que cualquier intervención quirúrgica es riesgosa pero, explica Yupanqui, en los últimos años se ha disminuido el riesgo de muerte al 1%. Lo importante, advierte, es que el médico que realice la operación sea un cirujano  que haya practicado por lo menos 75 bypass gástricos.En Colombia el número de pacientes que deben recurrir a esta alternativa para bajar de peso aumentó dramáticamente. Antes se hacían entre 50 y 100 cirugías bariátricas al mes y hoy en día, según Yupanqui, se practican entre 200 y 300. 

Un conmovedor testimonio de vida

La editorial Random House Mondadori lanzó este mes en Colombia un enternecedor y emocionante libro titulado Ana la gordita, que narra la historia de vida de una mujer obesa que desde muy pequeña luchó por bajar de peso recurriendo a todo tipo de dietas y de procedimientos, como la hipnosis y la acupuntura.

Cuando llegó a pesar 104 kilos, el mundo se le derrumbó y decidió someterse a una cirugía bastante riesgosa para lograr llegar a su peso normal. Después de muchos sacrificios y de haber soportado la discriminación de sus compañeros de colegio y universidad, el rechazo de muchos hombres y la desilusión de ver su enorme figura en el espejo, Ana consiguió perder 44 kilos y empezar una nueva vida.

Se trata de un valioso testimonio, con el que muchas personas con sobrepeso podrían identificarse e incluso puede convertirse en una valiosa herramienta para quienes tengan un ser querido que esté sufriendo el karma que la obesidad significa para la salud.

Por Mariana Suárez Rueda

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