17 Jul 2021 - 2:00 p. m.

Contenido desarrollado en alianza con Colsanitas.

El reto de dejar el miedo y retomar las visitas a los profesionales de la salud

Después de un año con diferentes medidas para contener la emergencia ocasionada por el coronavirus, varias enfermedades han quedado en el olvido, las cuales están cobrando la vida de los colombianos.

“Los pacientes aún tienen mucho miedo y no asisten a las consultas médicas presenciales. Está muy bien cuidarse, seguir con el tapabocas y no estar en aglomeraciones, pero la atención y las consultas médicas deben cumplirse”, dijo Allison Acevedo, subgerente de Gestión Integral del Riesgo en Salud y docente de la U. El Bosque y FUS, quien estuvo en el segundo de cuatro conversatorios de la alianza Colsanitas-El Espectador desarrollando el tema: “Las enfermedades que olvidamos en medio de la pandemia”.

Enfermedades que no se les ha prestado la atención debida, por la coyuntura de la crisis generada por el COVID-19. En especial un grupo de enfermedades que se han llevado una carga alta como diabetes, hipertensión, epoc, falla cardíaca y enfermedad renal crónica, que en general se relacionan con la obesidad o algunos factores de riesgo que pueden ser precursores de estas enfermedades que llegan para quedarse a lo largo de la vida y presenta el reto de aprender a convivir con ellas.

“Pero lo que ha pasado es que nos hemos olvidado de estos procesos y nos enfocamos más en aprender de COVID-19 y dejamos de lado ese conocimiento que ya habíamos adquirido en el manejo de estas enfermedades. Poder retomarlo y entender el cuerpo es una prioridad para continuar con el cuidado de la salud”, asegura Allison Acevedo.

¿Por qué la importancia y la insistencia de volcar la mirada en este tema?

En la última encuesta que realizó el DANE, se evidenció que en Colombia hay 48 millones de personas, que según cálculos se estima que puede haber unos cuatro millones de diabéticos, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, casi unos diez millones con hipertensión arterial, casi nueve millones con obesidad, un millón con asociaciones a falla cardíaca y un alto número que pueden llegar a tener enfermedad renal crónica en cualquier estadio.

Pero cuando no se lleva un buen manejo se puede complicar la vida de las personas. Por eso, con la medición de unas constantes se puede cuidar la vida y saber en qué condición está cada uno y así generar herramientas que les permitan controlar esas variables, y más cuando el 40 % de la población colombiana podría desarrollar cualquiera de estas enfermedades.

Una cifra alta que requiere atención, ya que en este último año las personas se llenaron de temor, tanto pacientes como médicos, y se dio una restricción desde el Gobierno para atender solo temas vitales, una medida necesaria en el contexto, sin embargo, esas restricciones “provocaron que muchas personas dejaran de consultar al médico, quienes venían con controles y muchos de ellos se desconectaron por completo de estos escenarios que permiten hacerles seguimiento a enfermedades existentes o prevenir algunas”, indicó la doctora Acevedo.

Esto generó varias situaciones: un alto número de pacientes que no se han diagnosticado a tiempo, estudios dicen que se redujeron hasta un 75 %, y la aparición de nuevas enfermedades debido a realidades como el teletrabajo, ya que se ha reducido la actividad física, lo cual incrementa la posibilidad de que las personas aumenten de peso, y la obesidad y el sobrepeso, unos de los principales factores para desarrollar enfermedades e incluso estrés.

Esto también influye en los hábitos de alimentación y rutinas que protejan la vida. Este panorama ha sido retador para toda la comunidad médica, porque han tenido que transformarse y encontrar estrategias para llegar a los pacientes y acompañarlos en este proceso. El trabajo en equipo y la telemedicina han sido aliados claves, ya que permiten hacerles seguimiento y actuar a tiempo en todo el territorio nacional y a pacientes que antes no podían acceder a estos servicios.

Sin embargo, con las herramientas y las estrategias existentes no son efectivas ni suficientes si las personas no asumen la responsabilidad individual. “El llamado es a que cada persona desde el rol que ejerza pueda influir en su salud y en la de sus cercanos. Por eso la invitación es para que cada persona pueda cuidar de su salud, dejar el miedo a consultar al médico y poder prevenir o mitigar las consecuencias de las enfermedades”, concluyó Allison Acevedo.

El próximo jueves 22 de julio, a las 9 de la mañana, por la página web de El Espectador, se realizará el tercero de cuatro conversatorios de la alianza Colsanitas-El Espectador. El tema para tratar: “La salud no funciona sin la promoción y la prevención”.

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